Una de las frases "favoritas" de los niños (y de muchos padres) es "hay que compartir". A mí esa frase cada día me chirría más. Por circunstancias de la vida mi hijo se ha visto en la necesidad de "ceder" o "compartir" muchos de sus juguetes, muchos no quiere decir todos, tiene algunos que son especialmente apreciados para él y esos no los deja ni estando en confianza, mucho menos a desconocidos. Sí, los niños a los que no se ha visto nunca también son desconocidos. Por eso frente al "hay que compartir" yo respondo: "también hay que aprender a respetar lo de los demás; muchos padres me miran extrañados, algunos sorprendidos y otros ponen cara de "vaya niño consentido". Pues no.
Sólo alguien que se queda en la anécdota superficial puede pensar que un niño es un consentido por no dejar un juguete. Puede ser su favorito, puede ser nuevo, puede ser simplemente un niño cuidadoso escarmentado de que le rompan sus cosas, puede sencillamente tener un día "no".
¿por qué no respetar? ¿por qué no enseñar también que las cosas tienen dueño? que NO ES NO. ¿Por qué el propietario tiene que justificarse o incluso a veces disculparse? Los padres ponen cara de "perdona, mi hijo es un egoísta" ¡pues no lo es! es una persona normal. Y si no deja un juguete no pasa nada y si lo deja pues mejor, probablemente se diviertan más jugando juntos, pero tiene que descubrirlo por sí mismo. O tal vez no, tal vez el juguete se rompa ¿y entonces? ¿qué explicamos a nuestro hijo si le hemos obligado a compartir? ¿qué le estamos enseñando? ¿qué está aprendiendo?
No se debe obligar a compartir por eso en casa somos partidarios de aprender a respetar, que tampoco es tarea fácil.
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71 ideas ( y alguna más) para hacer con tus hijos este verano
En la entrada anterior os proponíamos tener un bote con ideas para hacer durante el verano con los niños.
Revisando las entradas publicadas en educaldía hasta ahora encontramos algunas ideas de lo que hacemos con nuestros hijos.
En casa:
Hacer una fiesta del color...rojo (vestirnos de rojo, comer cosas rojas, hacer una caja de los objetos rojos, hacer unas gafas con papel celofán para verlo todo rojo....y así con cada color.
¿Qué tal hacer un libro?libro de canciones, libro ilustrado (solo con imágenes), libro o diario de las vacaciones en el que recojamos las actividades que hacemos, Y leer, ¿Qué libro elijo? según la edad de los niños os proponemos diferentes títulos e incluso cómo contárselos.
Hacer espectáculos: proyectando sombras en la pared, haciendo teatro, disfrazándonos. Grabar un video, inventar una canción...
Podemos jugar con el lenguaje, inventando canciones, rimas, jugando a las adivinanzas, en casa en momentos de calma o en el coche mientras viajamos.
Hacer manualidades, recortar, pegar, hacer collages con tela cartones, modelar plastilina, barro, pasta de sal, pasta Dacs....
Usar materiales reciclados (cajas de cartón, tapones...) para hacer construcciones y juegos.
Jugar a los piratas, construir un barco con las sillas, disfrazarse con ropas y telas, dibujar el mapa del tesoro, esconder y encontrar el tesoro por la casa.
Hacer algún experimento.
En la Cocina:
Este es uno de los lugares que más les gusta a los niños de la casa y en el que más pueden aprender, manipulan y trabajan conceptos matemáticos mientras se divierten e interactúan con el adulto. Hay recetas muy fáciles para hornear galletas, hacer y decorar cup cakes, paraguas de chocolate, tartas, pizza, pan, palomitas, helados, zumos y batidos....
En la playa:
Salidas:
Aprovechad para hacer cosas diferentes, que no podemos hacer en invierno: observar las estrellas, hacer un picnic en el parque...
Revisando las entradas publicadas en educaldía hasta ahora encontramos algunas ideas de lo que hacemos con nuestros hijos.
En casa:
Podemos pintar con distintos materiales: rotuladores, ceras, pintura de dedos, harina, espuma de afeitar, comida, tizas...y en diferentes soportes: papel, arena, pizarra, piedras, conchas, cristales, madera, tela, en el propio cuerpo... ¡imaginación al poder!. Pocas cosas entretienen tanto a un niño como pintar. ¿y si enmarcamos esa obra de arte y hacemos un cuadro para decorar su habitación o para regalar a la abuela?
Hacer una fiesta del color...rojo (vestirnos de rojo, comer cosas rojas, hacer una caja de los objetos rojos, hacer unas gafas con papel celofán para verlo todo rojo....y así con cada color.
¿Qué tal hacer un libro?libro de canciones, libro ilustrado (solo con imágenes), libro o diario de las vacaciones en el que recojamos las actividades que hacemos, Y leer, ¿Qué libro elijo? según la edad de los niños os proponemos diferentes títulos e incluso cómo contárselos.
Hacer espectáculos: proyectando sombras en la pared, haciendo teatro, disfrazándonos. Grabar un video, inventar una canción...
Podemos jugar con el lenguaje, inventando canciones, rimas, jugando a las adivinanzas, en casa en momentos de calma o en el coche mientras viajamos.
Hacer manualidades, recortar, pegar, hacer collages con tela cartones, modelar plastilina, barro, pasta de sal, pasta Dacs....
Usar materiales reciclados (cajas de cartón, tapones...) para hacer construcciones y juegos.
Jugar a los piratas, construir un barco con las sillas, disfrazarse con ropas y telas, dibujar el mapa del tesoro, esconder y encontrar el tesoro por la casa.
Hacer algún experimento.
En la Cocina:
Este es uno de los lugares que más les gusta a los niños de la casa y en el que más pueden aprender, manipulan y trabajan conceptos matemáticos mientras se divierten e interactúan con el adulto. Hay recetas muy fáciles para hornear galletas, hacer y decorar cup cakes, paraguas de chocolate, tartas, pizza, pan, palomitas, helados, zumos y batidos....
En la playa:
Si tenéis la oportunidad de visitar la playa con vuestros hijos este verano, veréis cómo disfrutan con cosas muy simples, la arena, el agua, el cubo, pala (botes de plástico de diferentes envases y diferentes formas). El contacto con la arena supone estimulación sensorial, dejadles mancharse, experimentar, pintar en la arena con palos. Que se rebocen como una croqueta, enterradles alguna parte del cuerpo y que la saquen. Que corran por la playa, jugad a las palas, la petanca, volad cometas. ¡Hay un sinfín de posibilidades!.
Salidas:
Si estas vacaciones te quedas en la ciudad puedes aprovechar para hacer algunas salidas especiales: visitar algún museo (los favoritos de los niños suelen ser el de ciencias, arqueológico, museo del tren o ferrocarril). Os proponemos algunas ideas para organizar la visita. Ir a la biblioteca, tomar algún libro en préstamo. Disfrutar del parque (seguro que en tu localidad hay más de un parque, sorprende a tus hijos descubriendo nuevas zonas de juego). Ir al mercado (no al supermercado), puede suponer una divertida jornada, en la que aprenderán muchas cosas.
Sorprenderles con un cine de verano, un paseo por la sierra o una jornada en la piscina ¿Y visitar una granja o una huerta....?

Fuera de casa:
El verano y el buen tiempo se presta para salir de casa y hacer múltiples actividades al aire libre...
Jugar con globos de agua, hacer pompas de jabón,practicar deporte (bici, patinete, patines...) jugar con la pelota, con las chapas, las canicas, con los palos, las piedras. Aprovechad para hacer cosas diferentes, que no podemos hacer en invierno: observar las estrellas, hacer un picnic en el parque...
Tiempo de disfrutar en familia
Feliz verano
Pegamento para mostruos
Os presentamos un experimento para realizar con los peques, vamos a hacer un pegamento para Monstruos o un atrapa monstruos.
Con este tipo de actividades estamos trabajando varias cosas:
Para ello necesitamos los siguientes ingredientes (ya sabéis como siempre os recomendamos, que si pueden, los niños escriban la receta, con el dibujo de cada ingrediente al lado).
El Bórax se compra en la farmácia. Es un producto químico para manipular los adultos, no los niños.
Cómo lo hacemos:
¡Listo para atrapar mostruos y seres extraños!
Con este tipo de actividades estamos trabajando varias cosas:
- Conceptos matemáticos como medidas (peso, volumen).
- Transformación de la materia (cambiamos el color, disolvemos, pasamos de líquido a sólido gelatinoso).
- los niños experimentan diferentes texturas.
- Si escriben y leen practican lectoescritura.
- Conocen nuevas palabras (bórax)podemos investigar sobre este componente, compararlo con el agua, el colorante, la cola...
- Tenemos en cuenta la inteligencia emocional (fabricamos algo para que termine con los mostruos que aparecen en sus pesadillas y les dan miedo).
- Ya sabéis...en educaldía nos gusta trabajar en máximo de inteligencias.
Para ello necesitamos los siguientes ingredientes (ya sabéis como siempre os recomendamos, que si pueden, los niños escriban la receta, con el dibujo de cada ingrediente al lado).
El Bórax se compra en la farmácia. Es un producto químico para manipular los adultos, no los niños.
Cómo lo hacemos:
- Poner en el vaso los 30 ml de cola líquida.
- Añadir los 20 ml de agua y remover.
- Poner 10 ml de Boráx (en polvo).
- Lo teñimos con colorante alimenticio del color que queramos (unas gotitas son suficientes), si queremos también se puede añadir purpurina. Hasta ahora la mezcla es líquida.
- Removemos hasta que la mezcla pasa a ser gelatinosa.
En un pulverizador tendremos disolución de borax en agua (al comprarlo viene la proporción que hay que disolver). Pulverizamos un poquito las manos para que no se pegue y está listo para jugar. Cuando terminamos si queremos guardarlo en una bolsa de plástico para conservarlo debemos pulverizar también esta con el boráx para que no se pegue.
¡Listo para atrapar mostruos y seres extraños!
Inteligencia del corazón
Cuando hablo o pienso en cómo educar teniendo en cuienta las Emociones, no puedo si no citar a Isabelle Fillozat, me gusta su manera de llamar a la Inteligencia Emocional: INTELIGENCIA DEL CORAZÓN, ella dice es: "saber amar, comprenderal prógimo, realizarse, ser uno mismo en todas las circunstanciasy saber reaccionar en los momentos difíciles. Tener la capacidad de ser feliz sin dejarse dominar por la adversidad, ¿ no es esto lo que todos queremos para nuestras vidas y para nuestros hijos?.
¿No es más importante poseer un alto coeficiente emocional que un alto cociente intelectual? En mi opinión sí, la vida está envuelta en emoción, de sentimientos...somos seres racionales, pero no cabe duda que también lo somos sentimentales. Daniel Goleman demostró que el intelecto humano suele ser "secuestrado" por las emociones.
Isabelle Fillozat, nos plantéa en su libro "El Mundo emocional del niño": ¿PODEMOS DESARROLLAR EL COEFICIENTE EMOCIONAL DE NUESTROS HIJOS?
Continúa diciéndonos que la actitud educativa hacia el niño es determinante en el desarrollo de su coeficiente Intelectual; que el niño aprende principalmente de sus padres, por eso para poder desrrollar la INTELIGENCIA EMOCIONAL de nuestros hijos debemos a trabajar la nuestra.
Esta autora nos propone sietre preguntas que como padres nos podemos hacer, para responder desde la individualidad de nuestros hijos, desde el momento que están viviendo, para ayudarles y ayudarnos a vivir la emoción que están sintiendo.
¿Qué es lo que vive?
Tengamos en cuenta que el niño es una persona, con sus propias idéas, opiniones y su propio mapa mental (su manera de percibir la realidad). Ve el mundo con sus propios ojos (como hacemos todos). Es importante que sepamos cómo está interpretando la realidad que vive (ójala pudiéramos hacer esto con todas nuestra relaciones).
No olvidemos que su cerebro aún no ha madurado del todo, las zonas más primitivas aún dominan sus actos, por lo que las emociones le dominan constantemente.
Ayudémosle a identificar sus emociones preguntándole, escuchándole sin juzgarle ¿qué te pasa?veo tus ojos con lágrimas, tu cara caída (proporcionarles identificadores corporales de la emoción)...¿qué te hace sentir triste?¿hay algo que te asuste?...intenta ponerte en su lugar, intenta mirar con sus ojos de niño.
¿Qué dice?
Sus lloros, rabietas, el no poder controlar lo que siente, el no querer hacer algo...no es un capricho, no está actuando así para manipularnos...incluso a los adultos nos cuesta expresar lo que sentimos en nuestro interior, nuestros hijos no tienen herramientas para manejar sus explosiones emocionales. El cansancio, el exceso de estimulación, el no poder hacer lo que necesita hacer en un momento dado (por ejemplo moverse para liberar tensiones). Escuchemos lo que nos dice con ese comportamiento, acojamos lo que siente, probablemente busque nuestra ayuda, nuestro abrazo o contacto físico para superar esa emoción que le invade.
¿Qué mensaje deseo trasmitirle?
¡Tú vales, puedes hacerlo! o ¡eres un inutil! no vales....estos son los dos mensajes que damos constantemente a nuestros hijos, muchas veces de manera inconsciente, con el ¡Cuidado! que te vas a caer....pero serás patroso...¡has vuelto a tirar la leche!....en situaciones de tensión, con las prisas...y ¡ojo! no solo con las palabras...con nuestra manera de actuar con él y con otras personas, estamos enviando mensajes.
¿Por qué digo esto?
En ocasiones respondemos de manera automática a las demandas de nuestros hijos, impulsados por creencias, por rituales heredados de nuestra familia, de la manera en que fuimos educados. Cuando nuestros pequeños nos piden algo, muchas veces decimos automáticamente NO, para no hacerles "caprichosos". Entonces, sin darnos cuenta iniciamos "juegos de poder" por que NO, porque lo he dicho yo...No es cuestión de darles TODO lo que piden, simplemente pararnos a cuestionarnos por qué no o qué consecuencias puede tener darle o no darle esto o aquello, si es porque no es bueno para ellos, si es porque no me juzguen de "permisivo"...
¿Mis necesidades son incompatibles con las de mis hijos?
Es importante que reconozcamos nuestras propias emociones, sin juzgarnos, sin culpabilizarnos. Somos personas, no supermujeres, ni superhombres.
Es normal que nos sintamos cansados, superados por la intensidad de las emociones de nuestros hijos, sobrecargados por los problemas cotideanos del trabajo de la familia...Si no prestamos atención a nuestras necesidades, no podremos dar a nuestros hijos lo que necesitan.
También es importante aceptar o enfrentarnos a necesidades que arrastramos de nuestra propia infancia, a heridas no curadas, del pasado.
Si no reconocemos nuestras emociones como padre o madre, podemos proyectarlas en nuestros hijos, cargándoles con algo que no les corresponde.
¿Qué es lo más valioso para mí?
Nuestros hijos necesitan sentir que son valiosos, importantes para nosotros, se lo debemos demostrar con nuestros abrazos,besos, con nuestra escucha...poniéndoles por encima de todo en nuestra manera de actuar.
"Cuando nuestros hijos perturban nuestro espacio, cuando no sabemos cómo actuar, cuando sentimos que no actuamos en función de ellos, si no en lo que piensen los demás, preguntémosnos: ¿qué es lo más valioso para mí?"
¿Cuál es mi objetivo?
¿Cuál es mi objetivo hoy en la relación con mi hijo? tener en cuenta que ese objetivo cambia en cada situación, cada día...centrarnos en las necesidades reales de nuestro hijo, sin importarnos el juicio ajeno, ponerle en primer lugar, respetarle, escuchar sus necesidades.
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Video de los jueves: ¿cómo educar las emociones?
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"Invertir en emociones es como un plan de pensiones, es invertír para el futuro"
- Emoción:La emociones están, nos hacen predisponernos a una acción
- Conciencia emocional. capacidad de percibir mis emociones (cómo nos sentimos). Saber cómo está nuestro termómetro emocional.
- Gestión en las emociones: controlar nuestras emociones, que no sean ella las que nos controlen
- Empatía: Ponerse en el lugar del otro, en lo que siente realmente.
- Escucha activa: Desde el otro, vaciando nuestra cabeza de pensamientos, no haciendo otra cosa.
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AMOR INCONDICIONAL Y GESTIÓN DE LAS EMOCIONES
Ya hemos hablado del amor incondicional y su importancia en el desarrollo de los bebes pero esta semana estamos tratando las emociones y es bueno recordar que el amor incondicional es imprescindible para el desarrollo correcto y la gestión de las emociones en el futuro de nuestros hijos.
Es en los primeros años de vida cuando se establecen las bases de las habilidades emocionales. Los niños necesitan nuestro amor (todo nuestro amor) para aprender a amarse a sí mismos y después amar a los demás (y dejarse amar). Si el niño no siente el amor de sus padres (aunque estos, damos por sentado que le aman) crecerá con inseguridad, ¿quién va a amarle si no se aman sus propios padres? Por esto es muy importante expresar nuestro amor a los niños, para que estos, en el futuro, se sientan dignos de ser amados.
Es en los primeros años de vida cuando se establecen las bases de las habilidades emocionales. Los niños necesitan nuestro amor (todo nuestro amor) para aprender a amarse a sí mismos y después amar a los demás (y dejarse amar). Si el niño no siente el amor de sus padres (aunque estos, damos por sentado que le aman) crecerá con inseguridad, ¿quién va a amarle si no se aman sus propios padres? Por esto es muy importante expresar nuestro amor a los niños, para que estos, en el futuro, se sientan dignos de ser amados.
¿Qué queremos que sientan nuestros hijos? ¿amor o miedo? Parece una respuesta obvia sin embargo día tras día mucha gente se esfuerza en llevar a sus hijos por el camino del miedo, porque la vida es dura y cuanto antes lo aprendan mejor. De esta forma están preparando a su hijo para un mundo hostil y un mundo hostil encontrará.¿ Creemos que el miedo es una fuerza motivadora?¿somos más fuertes e independientes si es el miedo el que nos mueve? miedo al qué diran, miedo a no ser lo suficientemente buenos, a no ser lo que los demás quieren que sea, miedo a ser diferentes, a no seguir lo que hace la mayoría, miedo a sentirnos solos....
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¿Qué es para tí educar?
Estaréis de acuerdo que el nacimiento de un hijo es un momento mágico, maravilloso, el mejor de nuestras vidas, solemos decir las madres, pero a la vez, es un momento de incógnita, miedo, incertidumbre ¿lo haremos bien? ¿sabremos estar a la altura?...desde el momento en que nos enteramos que estamos embarazadas, un montón de dudas y miedos surgen en nosotras y es algo normal y natural, el miedo es una emoción sana, siempre que no nos paralice. En este caso, nos ayuda a ser responsables de la maravilla que tenemos en nuestro interior.
Tener un hijo es tener que tomar decisiones constantemente, decisiones que no solo afectarán nuestra vida, si no la suya.
¡Los hombros de los padres tienen que soportar el peso de tantas cosas...!Son los responsables de la educación, de la protección y de la salud de sus hijos. ¡Y hasta llegamos a creer que somos los encargados de garantizarles la felicidad y el éxito!(Isabelle Filliozat. Los padres perfectos no existen).
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Desarrollo de las Inteligencias Múltiples
Ya conocemos las diferentes categorías de inteligencias establecidas por H. Gardner y como estas inteligencias pueden desarrollarse con la práctica y el estímulo apropiado. Esto es lo que vamos a tratar de explicar en el artículo de hoy ¿cómo podemos favorecer el desarrollo de las diferentes inteligencias que poseemos? (y que poseen nuestros hijos).
En el desarrollo de las inteligencias influyen tres factores principales:
1. Dotación Biológica: incluye factores genéticos o hereditarios y los daños o heridas que el cerebro haya podido sufrir, antes, durante o después del nacimiento.
2. Experiencia Personal: intervienen todos los factores que afectan a la vida del individuo: padres, profesores, amigos y todas las personas que ayudan a desarrollar las inteligencias o no.
3. Experiencia Cultural: incluye la época y cultura donde ha nacido una persona. El desarrollo cultural o histórico de ese lugar al que el individuo pertenece.
En cada uno de estos tres factores existen experiencias cristalizantes (que activan el desarrollo de las distintas inteligencias) y experiencias paralizantes (que desactivan su desarrollo). Howard Gardner utiliza estos términos para referirse a aquellas situaciones que ocurren en un momento de nuestra vida pero que se quedan grabadas en nuestra mente de forma tan profunda que son capaces de desencadenar el amor por el arte el día que nuestra madre apreció con cariño uno de nuestros dibujos o hacernos aborrecer las matemáticas desde el instante que un profesor se burló de nuestros errores.
Hay muchas situaciones que actúan de activador o desactivador, es imposible abarcarlas todas. Tampoco debe preocuparnos excesivamente el hecho de aportar a nuestros hijos todo el material necesario para desarrollar las ocho inteligencias y saturárlos con actividades extraescolares y de refuerzo (música, gimnasia, informática, taller de escritura, inglés, cálculo...) Basta con atender las necesidades de cada momento, conocer sus fortalezas, reforzarlas y a través de ellas desarrollar las demás. Por ejemplo, es difícil que un niño desarrolle amor por la música si en su casa nadie toca un instrumento musical (acceso a mentores). No vamos a comprar un piano "por si acaso" pero si hay muchas actividades sencillas y divertidas para estimular el desarrollo de la inteligencia musical, por ejemplo acudir a una tienda de instrumentos musicales, dejar al niño observar los distintos instrumentos, incluso tocarlos (si nos lo permiten), ir a un concierto o simplemente escuchar música atentamente en casa (pero no de fondo, atentamente) son actividades que favorecen y enriquecen nuestras vidas. El de la música es solo un ejemplo pero puede extrapolarse a la lectura, el deporte, el arte, los juegos lógicos.
Debemos buscar formas para desarrollar las distintas capacidades de nuestros hijos de forma divertida y amena, conociendo sus preferencias y ofreciéndoles otras opciones, otros puntos de vista. Ofrecerles la oportunidad de que surja esa experiencia cristalizadora, esa chispa que enciende la pasión por una actividad que continúa hasta la madurez. Por otra parte, conviene recordar que debemos evitar las etiquetas, las situaciones que puedan crear en los niños vergüenza o culpabilidad, el miedo o la ira. Es conveniente hablar con los niños de sus sentimientos, mostrarles formas de canalizar su frustración (inteligencia emocional) y no negar sus sentimientos ("pero no llores, si no es nada") ni tampoco reprocharselos ("tan mayor y llorando") creando situaciones que impiden que las inteligencias se desarrollen de forma adecuada.
Ofrezcamos a los niños nuestro amor incondicional.
En el desarrollo de las inteligencias influyen tres factores principales:
1. Dotación Biológica: incluye factores genéticos o hereditarios y los daños o heridas que el cerebro haya podido sufrir, antes, durante o después del nacimiento.
2. Experiencia Personal: intervienen todos los factores que afectan a la vida del individuo: padres, profesores, amigos y todas las personas que ayudan a desarrollar las inteligencias o no.
3. Experiencia Cultural: incluye la época y cultura donde ha nacido una persona. El desarrollo cultural o histórico de ese lugar al que el individuo pertenece.
En cada uno de estos tres factores existen experiencias cristalizantes (que activan el desarrollo de las distintas inteligencias) y experiencias paralizantes (que desactivan su desarrollo). Howard Gardner utiliza estos términos para referirse a aquellas situaciones que ocurren en un momento de nuestra vida pero que se quedan grabadas en nuestra mente de forma tan profunda que son capaces de desencadenar el amor por el arte el día que nuestra madre apreció con cariño uno de nuestros dibujos o hacernos aborrecer las matemáticas desde el instante que un profesor se burló de nuestros errores.
Hay muchas situaciones que actúan de activador o desactivador, es imposible abarcarlas todas. Tampoco debe preocuparnos excesivamente el hecho de aportar a nuestros hijos todo el material necesario para desarrollar las ocho inteligencias y saturárlos con actividades extraescolares y de refuerzo (música, gimnasia, informática, taller de escritura, inglés, cálculo...) Basta con atender las necesidades de cada momento, conocer sus fortalezas, reforzarlas y a través de ellas desarrollar las demás. Por ejemplo, es difícil que un niño desarrolle amor por la música si en su casa nadie toca un instrumento musical (acceso a mentores). No vamos a comprar un piano "por si acaso" pero si hay muchas actividades sencillas y divertidas para estimular el desarrollo de la inteligencia musical, por ejemplo acudir a una tienda de instrumentos musicales, dejar al niño observar los distintos instrumentos, incluso tocarlos (si nos lo permiten), ir a un concierto o simplemente escuchar música atentamente en casa (pero no de fondo, atentamente) son actividades que favorecen y enriquecen nuestras vidas. El de la música es solo un ejemplo pero puede extrapolarse a la lectura, el deporte, el arte, los juegos lógicos.
Debemos buscar formas para desarrollar las distintas capacidades de nuestros hijos de forma divertida y amena, conociendo sus preferencias y ofreciéndoles otras opciones, otros puntos de vista. Ofrecerles la oportunidad de que surja esa experiencia cristalizadora, esa chispa que enciende la pasión por una actividad que continúa hasta la madurez. Por otra parte, conviene recordar que debemos evitar las etiquetas, las situaciones que puedan crear en los niños vergüenza o culpabilidad, el miedo o la ira. Es conveniente hablar con los niños de sus sentimientos, mostrarles formas de canalizar su frustración (inteligencia emocional) y no negar sus sentimientos ("pero no llores, si no es nada") ni tampoco reprocharselos ("tan mayor y llorando") creando situaciones que impiden que las inteligencias se desarrollen de forma adecuada.
Ofrezcamos a los niños nuestro amor incondicional.
Este fin de semana...¿jugamos a hacer teatro?
Este fin de semana os proponemos un juego para potenciar el lenguaje oral de los más pequeños. Hemos hablado en entradas anteriores de las ventajas de ir al teatro con niños...¿por qué no hacer teatro en casa?.
La edad ideal para realizar esta actividad es a partir de los tres años, en este momento el niño/a está en la fase del juego simbólico, le encanta representar su manera de percibir la realidad y le ayuda a entenderla.
Podemos escenificar pequeñas piezas de cuentos populares o de ese cuento que nuestro peque adora que le contemos una y otra vez, esto estimulará su memoria y le ayudará a comprender la secuenciación temporal de los hechos.
Hacer teatro es una técnica de animación a la lectura y una manera de acercar a los más pequeños a la literatura infantil (no hay muchos libros sobre teatro infantil, pero podemos enseñarles que existe un género literario que es el teatro).
Estimula su imaginación y creatividad, aumenta su autoestima (al verse capaz de representar algo y tener un público que le escucha, que le aplaude y anima, pueden ser los padres, los abuelos....o los propios muñecos).
A través del juego están creando, aprendiendo, practicando la dicción, la expresión corporal, les ayuda a exteriorizar su mundo de fantasía y compartirlo con el adulto; a través de estas representaciones toda la expresión está permitida, le daremos total libertad y no les interrumpiremos.
Hay niños/a más tímidos e introvertidos o con mayor dificultad para expresarse, a estos, les pueden ayudar títeres o marionetas, serán estos personajes los que hablen por ellos y les ayudarán a deshinibirse, a expresar sus sentimientos. Utilizad telas o ropas de colores, maquilladles para que se conviertan en "otros", de este modo se sentirán más libres para expresarse....sacad el niño que lleváis dentro y formad vosotros también parte de la actuación, os asegura una divertida tarde en familia.
En casa tenemos un cajón con marionetas (siempre las incluimos en la carta de los Reyes y las compraba para la clase) y un teatrillo que rescatamos del desván de los abuelos (una de las primas ya no lo usaba)...pero estos elementos no son necesarios, podéis hacer un teatrillo con una caja grande de cartón o poneros detrás de una sábana y los títeres los podéis fabricar vosotros mismos, aquí es dejo algún ejemplo:
En estos solo necesitáis pegar un palo por detrás y moverlo.
Y otros muy muy fáciles son los títeres de boca grande, solo necesitáis papel, tijeras, pegamento y colores, mañana os enseñamos cómo se hacen.
¡no os lo perdáis!
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