Mostrando entradas con la etiqueta crianza respetuosa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta crianza respetuosa. Mostrar todas las entradas

Cachete a tiempo

crianza-respetuosa-castigo


Hace unas semanas dieron en los telediarios la noticia de una madre detenida por dar una bofetada a su hija. Este hecho ha vuelto a reabrir el interminable debate de la conveniencia de la llamada torta terapéutica o cachete a tiempo. En estas ocasiones, parece que en educación el fin si que justifica los medios.

Muchos se han echado las manos a la cabeza ante la supuesta exageración de la actuación policial. "no es para tanto", "había llegado dos horas tarde a casa", "la madre estaba nerviosa". Algunos incluso reconocen que hubieran hecho lo mismo en su situación y como siempre está el " a mi una vez mi padre me dio dos tortas y aquí estoy tan bien" (amigo, a lo mejor si te acuerdas no estás tan bien). Siempre hay muchos argumentos a favor del adulto, es fácil ponerse en su lugar ¿cuántas cosas habrá pensado esa mujer en esas dos largas horas? ¿cuántos males le podrían haber ocurrido a su hija? Pero la niña llegó a casa bien, no sabemos que la entretuvo entre la escuela y su casa, sólo sabemos que aparentemente está bien ¿y como la recibe la madre preocupada? ¿con besos y abrazos de alegría? ¿con llanto de desesperación por lo que podría haber pasado? ¡con las cosas que salen en las noticias! No, su madre la recibió a tortas. Tales fueron sus gritos que los vecinos llamaron a la policía y la policía al verla tan nerviosa se la llevó a comisaría. "estaba peor que la hija" dice la noticia. Y de pronto el agresor se convierte en víctima. Una vez más los malos tratos a menores se justifican y se infravaloran, se busca una explicación: es normal, imagínate, dos horas tarde llega la niña.

¿Agresión? no, castigo físico


Por algún motivo que no llego a entender las agresiones a los niños nos resultan fáciles de justificar. Gritos, cachetes, nalgadas... son frecuentes los chistes sobre madres con la zapatilla en la mano. No ocurre lo mismo si invertimos los papeles. ¡un niño pegando a su madre! "qué falta de educación", "qué consentido", "le faltan dos tortas" (seguramente le falten dos besos) Una vez más es el menor el culpable y el adulto la victima, bueno, muchas veces se culpa al adulto, en especial a la madre de no haber sabido cortar de raíz  este comportamiento.

Es fácil darse cuenta de lo flexibles y variables  que son las creencias generales contra el maltrato familiar modificando un poco la historia. Por desgracia también lo vemos en las noticias todos los días. Titular: un hombre detenido por dar una bofetada a su esposa. ¡es que no habría ni debate! todo el mundo aplaudiría la actuación policial. La mujer salió de trabajar y llegó dos horas tarde a casa. ¡pero qué celoso! ¡es indignante!¡es increíble! ¡qué triste, pobre mujer! ¡lo que habrá tenido que aguantar! Si, damos por hecho que no es la primera vez, bueno aunque lo fuera! algo así no se puede soportar. ¿cómo va a ser la primera vez? si fueron los vecinos los que alertaron a la policía. Lo que habrán tenido que aguantar hasta llamar a la policía, que no llamas por que un día se den cuatro gritos. ¿y en el caso de la niña? Nos hemos preguntado si era la primera vez. ¿acaso importa? cuántas tortas son aceptables a la semana, al día? solo cuando llega tarde, bueno y si suspende, si no come también (esto en niños pequeños se da más de lo que imaginamos) y si dice palabrotas, ah! y si pega a su hermano, que eso está muy mal ¡¡cuántos motivos encontramos para pegar a los niños! La agresión en la infancia, quier decir el "castigo fisico" (hay que ser políticamente correcto) siempre está justificado mientras no se supere un numero aleatorio de "palizas".



Otro de los argumentos más surrealistas que se dan es el de "me duele más que a ti pero he tenido que hacerlo para que aprendas" ¡Toma ya! El niño se lleva el azote en el culo y el peso del chantaje emocional sobre los hombros ¡eso si que es lo que se llama un comportamiento adulto y responsable!

Y mi favorito,  el que me llevó a indagar en temas de crianza respetuosa, a preguntarme por otras opciones: al final te doy un azote para que llores por algo. En uno de mis primeros post conté la historia. 

Como conclusión solo me queda decir que ojalá algún día pegar a un niño esté tan mal visto como pegar a un adulto (no digo mujer, me parece sexista y retrógrado)  que no se pegue por convicción, por que no se puede aguantar que se maltrate a un ser humano. Tenga la edad que tenga y el parentesco que nos una. 

Un abrazo 








Rabietas infantiles

Tendemos, por lo general, a menospreciar o minusvalorar las rabietas de los niños o incluso (aún peor) llegamos a negarlas o rechazarlas: un niño bueno no tiene rabieta, no es para tanto, deja de llorar... son frases típicas que se escuchan por ahí.

Muchas veces culpabilizamos o juzgamos a los padres del comportamiento del niño, pocas veces nos ponemos en su lugar, es difícil saber reaccionar ante una "rabieta" y más aún cuando te sientes observado (y juzgado). La realidad es que cada padre encontrará su truco para enfrentarse a las rabietas de sus hijos, este será mejor o peor, pero sin duda será el mejor que su padre le puede ofrecer en ese momento, probablemente por que a él/ella lo trataron así siendo niño y no tiene más recursos para enfrentarse a esta situación.

¿Qué podemos hacer ante una rabieta?

Un adulto generalmente es capaz de decir ¡basta ya! cuando sabe que está a punto de explotar y aún así hay situaciones que nos superan y explotamos y tenemos "rabietas" aunque no nos tiremos al suelo del supermercado a llorar. Nuestras rabietas son distintas a las de los niños porque hemos aprendido a controlar nuestros impulsos, tenemos herramientas para manejar la situación y sin embargo, muchas veces nos vemos desbordados. ¡Es la gota que colma el vaso!

¿Cómo queremos pretender que un niño de tres años tenga los recursos necesarios? Día a día los niños se enfrentan a situaciones contradictorias y a decisiones con muchas variables y posibilidades, que en general les sitúan frente a un disfrute "a futuro" difícil de entender para un niño que vive y conoce únicamente el presente: Quiero algo y no puedo tenerlo. Esto pasa muchas veces cuando los padres utilizamos el premio para evitar una temida rabieta: "después de merendar te doy una chuche". Reconozco que es difícil mantenerse firme, pero hay que intentarlo (aunque a veces tenemos en contra nuestro más frentes abiertos de los que nos gustaría). Focalizar la atención en el niño que sufre rabietas a menudo es imprescindible para encontrar el problema real que lleva a este comportamiento.

Decir que las rabietas son parte de una etapa o una fase en el desarrollo de los niños es querer negar que los niños tienen sentimientos y necesidades. Las rabietas "viven" con nosotros en la niñez, en la adolescencia, en la edad adulta y en la vejez, simplemente van cambiando de forma, vamos aprendiendo a verlas venir y superarlas. Para los padres las rabietas deben ser una llamada de atención, deben ponernos alerta para prestar atención al niño. No me refiero a ceder en su demanda sino a ir más allá, preguntarnos ¿qué le pasa? ¿qué ha desencadenado esta reacción? Cuando un niño tiene un comportamiento que podríamos considerar de "ira" no podemos quedarnos simplemente en la acción superficial (el ataque, la rabieta) debemos buscar la causa de su malestar y en la medida de nuestras necesidades ayudar al niño a superar este obstáculo.

Dos ejemplos:


 Un ejemplo sencillo, que probablemente todos hemos vivido: rabieta por cansancio. Conocida por todos pero a la vez muy ignorada. Se puede dar a cualquier hora del día pero generalmente a partir de las siete de la tarde, posible escena: padres sentados en una terraza disfrutando por fin de un rato libre y niños que gritan a su alrededor sin control, en el transcurso del juego algo, puede ser un golpe, un juguete que uno quita a otro, lo que sea, desencadena el llanto instantáneo, el grito, el estrés. Es cansancio, sencillamente cansancio. Pero si hace un minuto estaba corriendo y pasándolo bien, sí pero el cansancio está ahí, y los padres debemos ser conscientes de la situación. Podemos irnos a casa respetando los ritmos del niño o seguir tomando algo respetando nuestras propias necesidades, son dos opciones posibles pero en ambas deberíamos intentar ser conscientes de que el niño esta cansado, demasiado cansado, tanto que está irritable. Si optamos por ir a casa deberíamos evitar las frases que lo culpabilicen "hala, ya nos vamos a casa, mira que te pones pesadito, no se puede ir contigo a ningún sitio" para decir algo así creo que es mejor no hablar.  Y si nos quedamos (por las razones que sea, puede que sea una ocasión especial) pues sería bueno coger al niño, calmarlo, acunarlo en nuestros brazos (da lo mismo la edad del niño para darle mimos y demostrarle que estamos aquí) e intentar seguir disfrutando de la velada y de la paternidad/maternidad como algo que forma parte de la vida, no como algo paralelo a la vida. 

He comprobado que lo mejor para evitar una rabieta es evitarla. Otro ejemplo clásico: rabieta en el supermercado. El consumismo de los niños muchas veces es descontrolado, se enfrentan continuamente a estímulos de compra, anuncios, publicidad, productos llamativos... por no hablar de las constantes contradicciones en las que caemos los padres por utilizar "productos de consumo" como premios o castigo. Ahora te doy esto, ahora no. Eso da para otros muchos post. Volvemos a la escena. Familia con niño en el super, el niño quiere algo y los padres dicen que no. Aquí cada padre tiene sus recursos. Empujar al niño hasta otro pasillo confiando en que olvide aquel objeto del deseo, esta opción tiene el inconveniente de que probablemente en el otro pasillo haya algo que nuevamente llame su atención. Otra opción es ceder, puede que no sea para tanto. Otra opción es ignorarlo y dejar al niño solo protestando o hacer eso de "este no es mi hijo" bueno, no se si funciona pero por lo que cuentan se utiliza bastante. A mi me funciona decir "no llevo dinero" y por lo general se acaba la discusión (esto lleva un aprendizaje anterior para hacer entender al niño el valor de las cosas) y una opción muy buena, en la que hay aprendizaje y cooperación y que evita la rabieta anticipándose a ella, que ya digo que es la mejor opción, es tan sencillo como llevar una lista de la compra. Si está en la lista, se compra, y en casa, en frío negociamos si compramos algún capricho, que vamos a comer, a desayunar, que hace falta para la casa... Esta opción además de anticiparse a una posible rabieta nos hace ahorrar y es bastante eficaz, y ya si los niños dibujan o escriben la lista de la compra mejor que mejor.

Aquí os dejo unos links con más reflexiones sobre las rabietas:



Y este sobre el consumo:





Compartir y respetar

Una de las frases "favoritas" de los niños (y de muchos padres) es "hay que compartir". A mí esa frase cada día me chirría más. Por circunstancias de la vida mi hijo se ha visto en la necesidad de "ceder" o "compartir" muchos de sus juguetes, muchos no quiere decir todos, tiene algunos que son especialmente apreciados para él y esos no los deja ni estando en confianza, mucho menos a desconocidos. Sí, los niños a los que no se ha visto nunca también son desconocidos. Por eso frente al "hay que compartir" yo respondo: "también hay que aprender a respetar lo de los demás; muchos padres me miran extrañados, algunos sorprendidos y otros ponen cara de "vaya niño consentido". Pues no.



Sólo alguien que se queda en la anécdota superficial puede pensar que un niño es un consentido por no dejar un juguete. Puede ser su favorito, puede ser nuevo, puede ser simplemente un niño cuidadoso escarmentado de que le rompan sus cosas, puede sencillamente tener un día "no".
¿por qué no respetar? ¿por qué no enseñar también que las cosas tienen dueño? que NO ES NO. ¿Por qué el propietario tiene que justificarse o incluso a veces disculparse? Los padres ponen cara de "perdona, mi hijo es un egoísta" ¡pues no lo es! es una persona normal. Y si no deja un juguete no pasa nada y si lo deja pues mejor, probablemente se diviertan más jugando juntos, pero tiene que descubrirlo por sí mismo. O tal vez no, tal vez el juguete se rompa ¿y entonces? ¿qué explicamos a nuestro hijo si le hemos obligado a compartir? ¿qué le estamos enseñando? ¿qué está aprendiendo?

No se debe obligar a compartir por eso en casa somos partidarios de aprender a respetar, que tampoco es tarea fácil.



¿Que hacer con el tiempo de nuestros hijos?¿Bailamos?



 ¿BAILAMOS?¿Bailamos? © - Vìdeo Dailymotion ¿Habéis visto este vídeo?... Creo que ningún padre/madre debería perdérselo y simplemente reflexionar...¿qué hacemos con el tiempo de nuestros hijos?¿qué hacemos con su infancia (que nos quejamos que pasa tan deprisa)?. Desde mi punto de vista, hacemos lo que podemos...es tan difícil (por no decir, a veces imposible) conciliar la vida familiar con la profesional...a demás nos vemos "arrastrados" por tanta competitividad...colegios bilingües ( es imprescindible que los niños sepan idiomas y cuanto antes mejor... dicen los expertos que los primeros años de vida hay más conexiones neuronales, hay un periodo crítico del lenguaje, se cierra el oído fónico...), teorías y más teorías frente a otras que hablan de la capacidad del ser humano de aprender hasta la vejez, de la creación de os nuevos circuitos neuronales a partir de nuevas experiencias y su uso la neurociencia nos dice que se aprende mejor cuando se juega, la neuroeducación demuestra que solo es realmente aprendido lo que genera una emoción (Francisco Mora). 

Seamos críticos y no nos dejemos llevar por las comparaciones ( ¿es tan importante que tu hijo lea con 4 años?¿no es genial que invente sus propias historias y que tú le sientes en tu regazo y leas para él?¿de qué le sirve saber los colores, números y animales en inglés?¿o presentarse a exámenes de Cambriadge?¿o saber usar el ábaco japones en inglés?....estas eran algunas las actividades extraescolares que se ofertaban para infantil en el cole de mi peque...en años anteriores le "apunté" a parque y juegos en casa...pero este año he caído en el futbol y judo...).


¿Pero qué hacemos con los niños si entramos a trabajar a las 8 y salimos las 6 de la tarde (algunos con horarios aún peores). No olvidemos que esa es la jornada laboral de nuestros hijos y son solo niños...debemos hacer todo lo posible por no sobrecargarlos de actividades extras.

Lo único que nos podemos plantear es que el tiempo que pasamos con nuestros hijos sea un tiempo de calidad, dedicado a ellos, a lo que pensemos que puede hacer que tengan una infancia feliz, sin preocuparnos tanto de su futuro, porque es incierto y la experiencia de la crisis a la que se ha sometido el mundo, nos lo ha demostrado es más importante saber adaptarse a los cambios, reinventarse, buscar nuevas alternativas más que poseer muchos conocimientos.

Bailemos con nuestros pequeños, riamos con ellos, dejemos que sean niños, busquemos actividades en las que disfruten , en las que crezcan como personas felices.


Apología de la familia

Es un tópico decir que tener un hijo te cambia la vida pera a mi me gusta añadir que a mejor pues muchas veces se da una imagen negativa de la familia y de la maternidad: "se acabó la libertad", "ya no vas a pensar más en ti", "olvídate de volver a dormir"...



También, y esto para mi es un gran problema, frecuentemente se hace una división entre los hijos y la pareja, como si padres e hijos no estuvieran en el mismo equipo. Se rompe la familia desde dentro. Se aconseja a los nuevos padres tener "tiempo de pareja", no descuidar los momentos románticos. Está claro que esto es importante, no debemos perder el romanticiesmo, pero no se debería culpar a la familia, a los hijos de esta pérdida del amor conyugal.

Existe hasta una fórmula mágica: 1 día a la semana, 1 fin de semana al mes y 1 semana al año.

La primera vez que escuché esta fórmula me pareció una gran idea, la memoricé y la asimilé como lo correcto pero con el tiempo me he dado cuenta de que , como todas las fórmulas mágicas, rápidamente se diluyen en la realidad, no funcionan fuera del escenario.



¿No sería mejor utilizar esta fórmula para la familia? y hablo de la familia, no de la pareja, igual que cuando tenemos pareja no buscamos un día a la semana para ser solteros (y la pareja que lo hace acabará mal, casi seguro) Así, no sería mejor dedicar un día a la semana a la familia, un fin de semana al mes, una semana al año... y estoy hablando de eso que ahora se conoce como tiempo de calidad, pero no de tiempo de calidad para los hijos como si fueran un ente a parte, el otro equipo. Tiempo de calidad para la familia. No hace palta viajar a EuroDisney, una tarde jugando todos (sin televisión, sin wifi!!) puede hacer más por la familia y por la pareja que una semana en Tailandia.


Romper la idea de "necesito descansar de los hijos" y convertirla en una actitud positiva, por ejemplo "quiero ir a esa fiesta". Desculpabilizar a los hijos de nuestros problemas internos, luego nos sorprende que los niños sufran sentimiento de culpa ante un divorcio... esos mensajes también llegan a sus mentes. Son pequeños, no tontos. Sin embargo, si pensamos en la familia como unidad, sin perder nuestra individualidad (como persona, no como pareja) todo será más sencillo pues romperemos con los equipos de "padres" e "hijos" acabando con esa competitividad interna de pareja vs hijos que nada tiene que ver con la familia

ENSÉÑAME PERO BONITO_DOCUMENTAL

 

Esta noche he tenido un sueño especial, he soñado con una escuela diferente, esos niños estaban deseando ir a la escuela para poder jugar todo el rato, si te gustaba pintar podías pintar, si te gustaba  correr y saltar podías hacerlo, los mayores les comprendían.


Este documental está dedicado a "cada una de esas personas que cada día sueñan y trabajan por hacer algo diferente, transformando la educación para convertir el mundo en un lugar aún mejor".

En él se ofrece la perspectiva de psicólogos, pedagogos, maestros, formadores y familias que trabajan por una educación alternativa y diferente en el territorio español. Representan diferentes corrientes y pedagogías pero coinciden en que son los niños los protagonistas de su educación desde la libertad. Reivindican el derecho de las familias a elegir la educación que desean para sus hijos, una educación publica para todos aun siendo distinta al sistema educativo estipulado.

Protagonizado por Celine Hanmeury (coordinadora del proyecto Montessori hoy)´, Laura Mascaró (Jurista, escritora, madre unschooling), Marcel Bösch (escuelas activas y alternativas educativas),  Miguel Angel Martín, Bárbara Serrano (directora del Espacio de educación Libre y democrática), Pablo López (fundador del espacio educativo Wayra), Pere Joan Duque (Coordinador del proyecto educativo La caseta),  Tamara Chubarovsky (Logopeda holística, experta en pedagogía Waldorf).

Os invitamos a verlo y a que compartáis vuestras impresiones, dudas, experiencia al respecto. Esperamos que os guste.

Cambios y mudanzas con niños

Hoy quiero compartir con vosotros algo que hemos vivido en las últimas semanas: UNA MUDANZA. Los que ya hayáis vivido alguna ya sabéis lo que conlleva, pero no me voy a quedar en las cajas, rollos de cinta empaquetadora, vaciar cajones, armarios, limpiezas.... quiero presentaros esta experiencia desde el plano emocional y la vivencia con niños.

Esta no es la primera mudanza de la familia (y os aseguro que es algo a lo que no te acostumbras, pero de lo que sí aprendes). Vivimos fuera de nuestro país de origen y sé que nos esperan alguna más...

En la primera mudanza familiar peque acababa de  cumplir 2 años, salíamos de nuestra ciudad, "de nuestra vida" para empezar una nueva etapa en el país vecino. Yo era superconsciente que el cambio le iba a afectar (y de hecho afectó en su comportamiento: nuevos miedos nocturnos, se intensificaron las rabietas...). 

Todo el mundo te dice: "no te preocupes por el niño, ellos se adaptan enseguida, verás que bien le va a ir"...y es verdad que se adaptan a los cambios (por propio instinto de supervivencia), pero debemos estar preparados para ACOGER sus emociones y su manera de vivir los cambios, RESPETARLAS y ACOMPAÑARLAS. Es fácil decirlo y escribirlo, pero la realidad es otra, pues también los adultos (sus referencias y figuras de apego) tenemos nuestros miedos, preocupaciones y explosiones emocionales...creo que ante esto solo funcionan altas dosis de PACIENCIA y BUEN HUMOR para aceptar, acoger y respetar nuestros propios sentimientos, ser compasivos con nosotros mismos.


Al enfrentarnos a este nuevo traslado (jugábamos con "ventaja" era el la misma ciudad, solo cambiamos la casa) tuve presente algo que leí en "El Mundo emocional del niño, comprender su lenguaje, sus risas y sus penas" de Isabelle Filliozat. Encontrarás el enlace para comprarlo aquí. :

  • D. fue partícipe en la elección de "la casa nueva", cada vez que íbamos con el agente de la inmobiliaria a visitar una vivienda él nos acompañaba y  después le preguntábamos que le había parecido. La decisión la tomamos nosotros como adultos, pero tuvimos en cuenta su opinión, sus necesidades, pues también es el lugar donde él va a vivir. Es verdad que en algunas visitas se mostraba cansado y que los adultos en ocasiones prescindimos de ellos para tomar ciertas decisiones por hacer las cosas más rápido, por no cansarles...pero él no se hubiera sentido escuchado, además el poder visualizar la casa nueva antes le ayudó a poder anticipar el futuro y sentirse seguro ante el cambio. La primera noche en la "casa nueva" durmió supertranquilo.
  • También participó en todo el proceso de la mudanza...cuando le comentamos que nos cambiábamos para estar más cerca de su cole, vimos casas...empezó a mostrar sus inquietudes ¿y mis juguetes van a estar en la casa nueva?¿dónde voy a comer?¿dónde voy a dormir?¿y "osito" también viene?¿y mi cepillo de dientes?...estas preguntas me aseguraban que estaba exteriorizando sus miedos, inquietudes y yo las respondía, él metía sus juguetes en las cajas de la mudanza, las cerraba y me ayudaba a abrirlas en la casa nueva y a colocarlos en su nuevo lugar. Sus juguetes y libros fueron "desapareciendo" poco a poco de la casa antigua (fue lo último en ser embalado). "Las tareas materiales relativas a una mudanza ayudan al trabajo de duelo de lo antiguo y preparan para afrontar lo nuevo. Empaquetar las cosas, , ordenar también significa comprobar el apego que sentimos por los objetos, revisar su historia"  (Isabelle Filliozat).

Nuestro peque vivió el cambio de manera consciente, le acompañamos en el duelo del pasado, en la consciencia de sí mismo y de lo que ha permanecido igual a pesar del cambio, él es el mismo, su familia sus juguetes están ahí a pesar de haber dejado atrás una casa, ha podido anticipar al representar lo que va a hacer en su nuevo hogar. Y aunque ha habido momentos de tensión y con dificultades las hemos superado y la adaptación a lo nuevo ha sido más fácil para él. 



Lo mejor para nuestros hijos....¿pero qué es realmente lo mejor para ellos?

¿Qué es LO MEJOR para nuestro hijo? esta es una pregunta que nos hacemos de vez en cuando...anoche, volvió a salir la conversación tras otra pregunta...¿Qué le deparará el futuro?. Creo que esto es algo que nos cuestionamos todos los padres y a lo que no podemos responder, pero sí pararnos a pensarlo de vez en cuando y analizar lo que estamos haciendo, los valores que estamos intentando inculcar, el tipo de crianza, sabemos que somos modelos, que lo que le demos hoy serán sus herramientas mañana...pero qué es lo verdaderamente importante para nosotros, qué queremos que prime en su educación...coincidíamos en que queremos su felicidad por encima de todo, que sea "buena" persona...pero también salió aquello que nos han inculcado...su futuro profesional, su estatus ¿es algo que podemos predecir desde la infancia?.

Vivimos en una sociedad altamente competitiva y en la que "los conocimientos" de nuestros hijos se han convertido en trofeos . Presumimos delante de los amigos (cántale la canción de los colores en inglés, ya sabe sumar, y se sabe....).















Nos dejamos arrastrar...queremos que nuestros hijos sepan idiomas, que toquen un instrumento, que monten a caballo e incluso que hagan tiro con arco, judo, ballet, natación... pero, ¿Cuándo les dejamos ser niños? ¿es esto lo que les aporta la felicidad? las competencias necesarias para ser...¿qué?, para tener...¿qué?.

Pues esta mañana me he encontrado con este artículo:

"Are you raising nice kids? A Harvard psychologist gives 5 ways to raise them to be kind""¿Estás criando niños buenos? un psicólogo de Harvard, nos proporciona 5 buenas maneras para criar niños buenos" (por supuesto no creo que haya "niños malos" he hecho una traducción bastante literal, creo que se refiere más a NIÑOS EMPÁTICOS), Me ha parecido interesante, así que intentaré resumirlo al Castellano (pido de antemano disculpas si interpreto mal algún concepto).
 
Para empezar, me ha llamado la atención que el 80% de los chicos encuestados respondieran que lo que más les preocupaba a sus padres era su felicidad y sus resultados académicos (por ahí iba nuestra conversación ayer...), más que si se involucraban en proyectos sociales que ayudaran a otros ( somos bastante individualistas...y trasmitimos estas expectativas a nuestros hijos).

 


Y aquí están las 5 estrategias que nos propone para educar a la nueva generación de un modo más humanista y centrado en la ayuda al otro:



  1. HAZ DEL CUIDADO DE LOS OTROS UNA PRIORIDAD.
Aunque como padres priorizamos en su felicidad y realización, también necesitan entender las necesidades de los demás. Se lo podemos inculcar enseñándole a pasar la pelota a un compañero de equipo o ayudando al niño que está siendo molestado por otros.
2. DA A TU HIJO OPORTUNIDADES PARA SER BONDADOSO Y AFECTUOSO. Hay estudios que demuestran que las personas que están en ambientes en los que se dan las gracias, se piden las cosas por favor....son más felices (practiquemos en nuestras familias usar mensajes de amor). Da oportunidades a tu hijo de colaborar en las tareas del hogar (poner la mesa, quitarla, ayudar a preparar la comida), María Montessori era una gran defensora de esta propuesta. Aporta grandes beneficios a los pequeños.  Cread rituales de agradecimiento durante la cena o a la hora de dormir (en casa lo hacemos y mi hijo no deja de sorprenderme).
3. ABRE EL CÍRCULO DE INTERÉS DE TU HIJO. Nuestros hijos se preocupan de lo que sucede en su entorno (a sus papis, hermanos, a su seño y compañeros...), a veces cuando caminamos con ellos por las calles o ven la televisión se encuentran realidades diferentes ( una persona pidiendo, alguien llorando o con una enfermedad que llama su atención), su afán por entender el mundo les hace preguntar ¿por qué?, de nuestras respuestas y la manera de afrontar esas situaciones (muchas veces es difícil darles una explicación) dependerá la manera con que sus ojos miren estas situaciones. Si nosotros somos amables, cariñosos y respetuosos con las personas que nos encontramos ellos lo serán.

4. TEN UNA MORAL FUERTE EN TU PAPEL DE MODELO. No olvidéis que educamos con el ejemplo.
 

 
5. AYUDA A TU HIJO A MANEJAR SUS SENTIMIENTOS DESTRUCTIVOS. Todas las emociones son necesarias, son funcionales porque nos son útiles, ni buenas ni malas (son agradables o desagradables). Como padres debemos acoger las emociones de nuestros hijos, pero a la vez darles herramientas para canalizarlas de manera que no les hagan daño a ellos ni a quien les rodea. Trabajar con ellos técnicas de relajación como parar y hacer respiraciones profundas es una buena idea.


 

Jugar por jugar

El aprendizaje y el juego son dos aspectos que todos entendemos que son indisociables si nos referimos a niños entr 0 y 3 años, hacia los tresaños empezamos, muchas veces sin querer y sin darnos cuenta, a separar el juego del aprendizaje, empezamos a repetir conceptos a los niños, les queremos enseñar las letras, los números... a los cinco años la separación entre el juego y el aprendizaje empieza a ser clara y casi a los seis, es definitiva. ¿por qué nos empeñamos en separar el juego del aprendizaje? Ayer mi hermana me decía que los libros del mayor ya eran "de verdad" (tiene 6 años) ¿es realmente necesaría esta carga académica? creo que el problema está en que se están mezclando ideas y conceptos de estimulación temprana, la absorción de conocimientos por parte de los bebes (la famosa expresión "ahora son como esponjas") y nos estamos olvidando de dejar que los niños sean niños.



Como humanos somos curiosos, sentimos la necesidad de investigar y aprender, pero si el conocimiento se convierte en obligación o se imponen temas que no son de nuestro interés entonces el aprendizaje se vuelve algo tedioso y aburrido. Y eso por desgracia pasa en demasiadas ocasiones.  Muchos estudios dicen que jugando es como mejor se aprende, sin embargo los niños en España cada vez dejan de jugar antes, ya hemos hablado sobre esto.

 El juego no se ve como una forma de aprendizaje y lo que es peor el aprendizaje no se ve como un juego, a veces pienso que esto también se debe a un problema de nuestra estructura mental, intentaré explicarme mejor, el lenguaje, la forma con la que nos expresamos determina nuestra forma de pensar, y nuestro lenguaje, nuestros mensajes hacia el aprendizaje y el conocimiento son en muchos casos negativos. Así por ejemplo, nosotros decimos tocar un instrumento, aprender a tocar, sin embargo  anglosajones  y franceses (y seguro que muchos otros idiomas que desconozco) utilizan el mismo verbo que para expresar el juego: to play en inglés, jouer en francés. ¿es lo mismo tocar la guitarra que jugar a guitarra? ¿se dirigirá el niño con la misma ilusión? Creo que no, nuestra expresión indica a sí, de primeras, un esfuerzo sin embargo jugar contiene la diversión en su significante y su significado. Claro que los ingleses quizá abusan un poco por que to play lo mismo vale para jugar, que tocar un instrumento o actuar en un teatro, o quizá es que tienen claro que la vida, al fin y al cabo, es sólo un juego.


Vamos a jugar más y a disfrutar más de la vida.

¡FELIZ DÍA!




Periodo de adaptación. Empieza el cole.

Quedan pocos días para el inicio del curso escolar, este es un momento de nervios y mezcla de muchas emociones (miedo, inseguridad, preocupación, pereza, alegría, ilusión, incertidumbre...).
 
Es un momento clave en el que se crea una relación entre tres personas o "sistemas": los niños (principales protagonistas), la familia (independientemente de sus miembros: papá, mamá; mamá, padres no biológicos...) y el profesor/ra. Cada uno ponemos un poco de nosotros mismos. Tanto si eres del grupo de los papis o de los educadores te invito a leer ¡Bienvenidos todos! la llegada al centro escolar y pararos a reflexionar sobre la postura del otro y la importancia de este momento. Todos vais a trabajar por los niños, dándoles lo mejor de vosotros mismos.
 
 
Los maestros somos profesionales de la educación, llevados al aula por una fuerte vocación hacia la enseñanza (os aseguro que la gran mayoría de los profes somos así), formados (muchos actualizando conocimientos constantemente), que nos encantan los niños....y que tenemos "un don" para vivir este periodo de la vida de los niños, acogerles con todo nuestro cariño.
 
Pero, papis, somos humanos y si este momento es complicado para vuestro peque y para vosotros también lo es para el maestro...algunos tenemos hasta 28 pequeñines como el vuestro, cada uno viene de una familia diferente, traen consigo vivencias y bagajes diferentes (no sabéis cómo cambia la manera de actuar de un niño que ha pasado por la escuela infantil, al que ha estado en casa con mami y el que ha vivido los primeros años con los abuelitos....o los que tienen cuatro hermanos mayores o él/ella es el mayor y príncipe único, el que viene de otro país, el que....). El otro día hablaba con una compi y me decía: septiembre....puff ¡¡¡salgo de la clase como si hubiera corrido una maratón!!!.
 
 
 
Y es así...somos muro de contención de emociones, pulpos abrazadores, limpia lagrimitas y repartidores de mimos, aparte de separadores de aquellos que vienen pisando fuerte o mordiendo más fuerte aún.... Si, ya se alguno pensará...pero venís de dos meses de vacaciones.....claro...encima con síndrome postvacacional...jajajajajaja. el maestro sabrá cómo acoger a los más pequeños. Intentad no tenernos en cuenta una mala cara o mala contestación en estos primeros días...estamos poniendo tooooda nuestra energía en quienes más nos necesitan (los niños) y esas palabras pueden ser fruto del cansancio.

 
Las familias, dejamos lo mejor que tenemos, nuestros niños, nuestros tesoros  (cuidado con el nuestro...!!!!hemos de dejarles crecer). Queremos hacerle ver a su seño lo único y diferente que es, porque....
 
 
Tenemos miedo...¿Cómo será la profe?¿cómo será el cole?, es tan grande y mi hijo tan pequeño....¿y si no come?¿y si llora?¿y si se pierde?¿y si se hace pis?¿y si....?. Puff dejarle allí tan desvalido...¿estará bien?.¿Y si no se adapta?. Además de....¡madre mía lo que me he gastado en el uniforme!¡y no te digo nada en los libros!¿pero para qué querrán tanto libro con lo pequeño que es?¿y tanto material? si lo que tienen que hacer es jugar...¿aprenderá inglés?¿en este curso aprenderá las letras?....¿cómo preparo?...(aquí os dejo algún truquillo). 
 
 A lo que tenemos que sumar...casi no ha desayunado, se ha levantado tarde, llego tarde a trabajar, atasco, ha dormido fatal esta noche.... TAMBIÉN SOMOS HUMANOS, esa misma situación la vivimos todos los padres (cada uno a su manera y en distinta medida, pero a todos nos surgen los fantasmas y los miedos). CONFIAD EN EL PROFESIONAL QUE VA A ACOGER A LOS NIÑOS, haced lo posible por trasmitirles serenidad y seguridad.
 
 
 
Los niños, son los grandes protagonistas, pero en gran medida su vivencia dependerá de lo que les trasmitamos y de cómo les acompañemos adultos.
 
Ellos son los que viven los mayores cambios y son invadidos por un montón de emociones ( y ya sabéis que aún no están del todo preparados para manejarlas, necesitan nuestra ayuda y su válvula de escape: los lloros y rabietas, sed condescendientes estos días, dejad que el llanto ejerza su poder curativo).
 
Pasan a "depender" y estar al cuidado de una persona ajena y desconocida para ellos (el educador/a); se encuentran en un grupo de iguales (y algunos nunca habían tenido que "lidiar" con tantos como él/ella), que le son desconocidos, demandan cosas parecidas a las que demanda él/ella y tiene que compartir con ellos al adulto, los juguetes, materiales (esto requiere un aprendizaje y adaptación).
También deben adaptarse a un nuevo espacio, nuevas normas (necesarias para que la convivencia en el aula se pueda dar); a nuevos sabores y alimentos (si se quedan a comer en el cole)
Es normal que sientan miedo e inseguridad ante todos estos cambios. Démosles tiempo a adaptarse, todo cambio lleva su tiempo.
 
 
 
 

En las próximas entradas os daremos algunos consejillos para superar este día.
 
¡¡¡¡¡¡ANIMO!!!!!
 
 
 
 
 
 



¿Qué debe saber un niño de 4 años?

 Alicia Bayer publicaba la siguiente reflexión, en su blog la podéis encontrar en inglés:
 
¿QUE DEBE SABER UN NIÑO DE 4 AÑOS?

Antes de empezar a leer, párate a pensar en tu hijo de 4 años.

  Hace poco, en un foro sobre la educación de los hijos, leí una entrada de una madre preocupada porque sus hijos, de cuatro años y año y medio, no sabían lo suficiente. "¿Qué debe saber un niño de cuatro ...años?", preguntaba.
Las respuestas que leí me llamaron mucho la atención. Una madre indicaba una lista de todas las cosas que sabía su hijo. Contar hasta 100, los planetas, escribir su nombre y apellido, y así sucesivamente. Otras presumían de que sus hijos sabían muchas más cosas, incluso los de tres años. Algunas incluían enlaces a páginas con listas de lo que debe saber un niño a cada edad. Solo unas pocas decían que cada niño se desarrolla a su propio ritmo y que no hay que preocuparse.

Pensé que probablemente la respuesta de esas mujeres a una madre angustiada fuera añadirle más preocupación. Somos una cultura tan competitiva que hasta nuestros niños en edad preescolar se han convertido en trofeos de los que presumir. Pero atención!!! La infancia no debe ser una carrera.
 Por todo ello, he decidido proponer mi lista de lo que debe saber un niño (o una niña) de cuatro años:
  1. Debe saber que la quieren por completo, incondicionalmente y en todo momento.
  2. Debe saber que está a salvo y debe saber cómo mantenerse a salvo en lugares públicos, con otra gente y en distintas situaciones. Debe saber que tiene que fiarse de su instinto cuando conozca a alguien y que nunca tiene que hacer algo que no le parezca apropiado, se lo pida quien se lo pida. Debe conocer sus derechos y que su familia siempre le va a apoyar.
  3. Debe saber reír, hacer el tonto, ser gamberro y utilizar su imaginación. Debe saber que nunca pasa nada por pintar el cielo de color naranja o dibujar gatos con seis patas.
  4. Debe saber lo que le gusta y tener la seguridad de que se le va a dejar dedicarse a ello. Si no le apetece nada aprender los números, sus padres tienen que darse cuenta de que ya los aprenderá, casi sin querer, y dejar que en cambio se dedique a las naves espaciales, los dinosaurios, a dibujar o a jugar en el barro.
  5. Debe saber que el mundo es mágico y ella también. Debe saber que es fantástica, lista, creativa, compasiva y maravillosa. Debe saber que pasar el día al aire libre haciendo collares de flores, pasteles de barro y casitas de cuentos de hadas es tan importante como practicar la fonética. Mejor dicho, mucho más. 
 
 
Pero más importante es lo que deben saber los padres:
1.Que cada niño aprende a andar, hablar, leer y hacer cálculos a su propio ritmo, y que eso no influye en absoluto en cómo de bien ande, hable, lea o haga cálculos después.

2.Que el factor que más influye en el buen rendimiento académico y las buenas notas en el futuro no son los manuales, ni las guarderías elegantes, ni los juguetes caros, sino que mamá o papá dediquen un rato cada día o cada noche (o ambos) a compartir momentos de juego, lectura, dibujos y risas con sus hijos.
3.Que ser el niño más listo o más estudioso de la clase nunca ha significado ser el más feliz. Estamos tan obsesionados por tratar de dar a nuestros hijos todas las "ventajas" que lo que les estamos dando son unas vidas tan pluriempleadas y llenas de tensión como las nuestras. Una de las mejores cosas que podemos ofrecer a nuestros hijos es una niñez sencilla y despreocupada.

4.Que nuestros niños merecen vivir rodeados de libros, naturaleza, utensilios artísticos y, lo más importante, libertad para explorarlos. La mayoría de nosotros podríamos deshacernos del 90% de los juguetes de nuestros hijos y no los echarían de menos, pero algunos son importantes: juguetes creativos como los LEGO y los de encastre, una buena cantidad de témperas y plastilinas, los instrumentos musicales, los disfraces, y libros y más libros. Necesitan libertad para explorar con estas y otras cosas, amasar pan y ponerlo todo perdido, usar pintura, plastilina y purpurina en la mesa de la cocina mientras hacemos la cena aunque lo salpiquen todo, tener un rincón en el jardín en que puedan arrancar la hierba y hacer un cajón de barro.

5.Que nuestros hijos necesitan tenernos más. Hemos aprendido tan bien eso de que necesitamos cuidar de nosotros mismos que algunos lo usamos como excusa para que otros cuiden de nuestros hijos. Claro que todos necesitamos tiempo para un baño tranquilo, ver a los amigos, un rato para despejar la cabeza y, de vez en cuando, algo de vida aparte de los hijos. Pero vivimos en una época en la que las revistas para padres recomiendan que tratemos de dedicar 10 minutos diarios a cada hijo y prever un sábado al mes dedicado a la familia. ¡Qué horror! Nuestros hijos necesitan la Nintendo, los ordenadores, las actividades extraescolares, las clases de ballet, fultbol e ingles mucho menos de lo que nos necesitan a NOSOTROS. Necesitan a unos padres que se sienten a escuchar su relato de lo que han hecho durante el día, unas madres que se sienten a hacer manualidades con ellos, padres y madres que les lean cuentos y hagan tonterías con ellos. Necesitan que demos paseos con ellos en las noches de primavera sin importarnos que el pequeñajo vaya a 150 metros por hora. Tienen derecho a ayudarnos a hacer la cena aunque tardemos el doble y trabajemos el doble. Tienen derecho a saber que para nosotros son una prioridad y que nos encanta verdaderamente estar con ellos.
Y volviendo a esas listas de lo que saben los niños de cuatro años...
 
Sé que es natural comparar a nuestros hijos con otros niños y querer asegurarnos de que estamos haciendo todo lo posible por ellos. He aquí una lista de lo que se suele enseñar a los niños de esa edad y lo que deberían saber al acabar cada curso escolar, a partir del preescolar.
Como nosotros estamos educando a nuestros hijos en casa, yo suelo imprimir esas listas para comprobar si hay algo que falte de forma llamativa en lo que están aprendiendo. Hasta ahora no ha sucedido, pero a veces obtengo ideas sobre posibles temas para juegos o libros que sacar de la biblioteca pública. Tanto si los niños van al colegio como si no, las listas pueden ser útiles para ver lo que otros están aprendiendo, y pueden ayudar a tranquilizarnos sabiendo que van muy bien.
 
Si existen aspectos en los que parece que un niño está por detrás, hay que darse cuenta que eso no indica ningún fracaso, ni del niño ni de sus padres. Simplemente, es una laguna. Los niños aprenden lo que tienen alrededor, y la idea de que todos deben saber esas 15 cosas a una edad concreta es una tontería. Aun así, si queremos que las aprenda, lo que tenemos que hacer es introducirlas en la vida normal, jugar con ellas, y las absorberá de manera natural. Si contamos hasta 60 cuando estamos haciendo la masa de un bizcocho, aprenderá a contar. Podemos sacar de la biblioteca libros divertidos sobre el espacio o el abecedario. Experimentar con todo, desde la nieve hasta los colores de los alimentos. Todo irá entrando con más naturalidad, más diversión y muchas menos presiones.
Sin embargo, mi consejo favorito sobre los niños pequeños es el que aparece en esta página. (Creo que es la curiosidad y el amor por el aprendizaje)
¿Qué necesita un niño de cuatro años?
Mucho menos de lo que pensamos, y mucho más.
  •  
     
     
    Este artículo nos "toca" de manera especial a las dos mamás que formamos Educaldía, porque nuestros hijos tienen 4 años, porque al igual que todas las madres del mundo buscamos lo mejor para nuestros pequeños, porque nos esforzamos en educar a nuestros hijos de una manera diferente, a contra corriente en muchas ocasiones. Porque al igual que a todas las madres, nos surgen dudas y tenemos miedos...pero a ninguna de las dos nos cabe la menor duda que no queremos los niños más listos, sino los más felices; que les damos lo mejor de nosotras mismas, que se sienten incondicionalmente amados y para nosotras eso es lo que debe saber un niño de 4 años.
     
     

    8 Trucos para educar en la vida cotidiana

    Muchas veces en este blog he repetido la idea de "aprendizaje en la vida cotidiana" y es que realmente creo que un niño debe vivir en el mundo, participar en él, parece una obviedad pero lo cierto es que muchas veces mantenemos a los niños "aislados" en espacios especialmente acondicionados sólo para ellos y comunicándose únicamente con otros niños de su misma edad.

    Involucrar a los niños en nuestra vida cotidiana no es algo tan difícil, probablemente se necesitarán altas dosis de paciencia y más tiempo para llevar a cabo las tareas y recados pero lo cierto es que merece la pena.

    1. La lista de la compra: Preparar la lista de la compra es algo tedioso y aburrido para que vamos a decir lo contrario, lo bueno es que los niños aun no están aburridos de hacer la compra y les gusta poder decidir en lo que se va a comer o que vamos a comprar. Podemos hablar de las diferentes tiendas (la carnicería, la pescadería, la frutería...) También de los supermercados, el consumos... ya hemos hablado de esto en profundidad en los artículos educar en el consumolas pautas para un consumo responsable.



    2. Entregar el dinero y recoger las vueltas: No solo les da autonomía y  mejora la autoestima, además es una buena introducción a la economía para apreciar el valor del dinero, distinguir unas monedas de otras o sencillamente contarlas cuando todavía son pequeños.



    3. Pedir la comida en un restaurante: esto se lo he visto hacer muchas veces a mis primas pequeñas y estoy deseando que el peque se suelte más, porque de momento sólo pide lo suyo y escondido tras de mi, pero la idea es que memoricen lo de todos y después pedirlo directamente al camarero. esto aumenta su autonomia, independencia y autoestima. También hay que animarles a mirar la carta, explicar las distintas partes del menú, intentar leerla o descifrarlo con las fotografías y símbolos que aparecen.

    4. Rellenar papeles de correos o del banco: cuando son más mayores. muchas de estas cosas ya están automatizadas pero a veces todavía hay que poner el nombre o el numero de cuenta. Mi hijo es pequeño pero cuando vamos yo le doy a él un papelito para que lo rellene mientras yo relleno lo mío,  él está entretenido y a la vez se va fijando en las letras, los espacios, los números... mientras juega  y pinta.

    5. Llevar una bolsa de la compra: esfuerzo, ayudar, colaborar. Después en casa también puede ayudar a guardar las cosas de la compra, cada una en su sitio. A mi hijo por ejemplo le encanta colocar los rollos de papel del water desde hace unos meses siempre se encarga él de meterlo en el armario del baño (después, por supuesto, de construir una torre "gigante" con todos los rollos) Este es un truco realmente genial porque mientras él está entretenido con eso yo puedo colocar el resto de las cosas que se hayan comprado.



    6. Hacer un recado: He dudado mucho en poner esto o no,
    por supuesto no es ninguna novedad pero debido a los miedos actuales, la peligrosidad de las grandes ciudades y el desamparo de los niños en la sociedad, cada vez los padres somos más reticentes a mandar a hacer los recados. Mi hijo es muy pequeño todavía pero ya le vamos dejando que vaya haciendo cosas "solo", por ejemplo, bajar una herramienta al garaje para dárselo a su padre y volver, tiene que bajar tres pisos buscar el coche, darle lo que sea y volver a subir, llegar a casa y llamar al timbre. La primera vez que lo probamos a mi se me hizo eterno y no tardó el pobre ni tres minutos en ir y volver, jajaja. Como vemos los "recados"  no tienen por qué ser salir a la calle...también pueden hacer pequeños recados en casa...por favor, me ayudas...me traes...que está....tienen que memorizar lo que les hemos pedido, tienen que visualizar el sitio donde está, y entender la consigna....


    7. Señales de trafico: Cuando vamos en el coche o vamos andando por la calle es importante llamar la atención de los niños sobre las señales de tráfico. Avisar de que el semáforo se pone en verde es un clásico. Todo esto nos ayuda a  fijar su atención, darse cuenta de los cambios que se producen alrededor, los detalles del funcionamiento de la calle. Es fundamental desde pequeños enseñarles seguridad vial. Mirar antes de cruzar para un lado y para otro, pero también jugar a encontrar señales con una determinada forma geométrica: hoy vamos a buscar triángulos que nos dicen ¡peligro!peligro! Y por supuesto, ojo con nuestro ejemplo en esta situaciones ¡no crucemos con semáforo rojo  porque no vienen coches y tenemos prisa!!


    8. La biblioteca: ir a la biblioteca y buscar algún libro, pero no como hacemos normalmente en la sección de niños ni en los espacios habilitados para ellos sino en la sala de lectura normal. El niño verá a otras personas estudiando, consultando libros, comprobará el silencio de las bibliotecas, para mí un silencio mágico la verdad. Estimularemos el respeto, las normas, el silencio. Esto debemos hacerlo un día que el niño esté tranquilo, que ya conozca el espacio pues tampoco se trata de molestar a los demás lectores que seguramente se extrañaran de ver a un niño por allí. Ya hemos hablado de ir a la biblioteca con niños en este post.


    Esperamos que os hayan gustado estos pequeños consejos e ideas para hacer en familia.

    Feliz día.










    La pérdida, el duelo , la muerte ¿Qué decimos a nuestros hijos?

    Este es uno de esos temas que los padres no sabemos muy bien cómo afrontar con nuestros hijos, probablemente, porque ni siquiera nosotros estamos preparados para afrontarlo ¿les decimos algo?¿les ocultamos la realidad?¿les decimos algo que no es verdad?.
    Cómo todo, cada uno tenemos un mapa mental, una manera de ver, percibir y vivir la realidad (dos personas pueden estar viendo lo mismo y cada una "ver" una cosa diferente), todo depende de las vivencias que hayan tenido de aquello que están mirando. Lo mismo pasa con el tema de la muerte, según se haya vivido en nuestra familia o dependiendo de cómo nos hayan educado reaccionaremos de una manera u otra. Ya hemos hablado en otras ocasiones lo importante que es educar con y en el ejemplo...los pequeños aprenden más de cómo nos comportamos que de lo que en realidad decimos.
    Ahora bien, si nos paramos a pensar la muerte es la pérdida, la pérdida de un ser querido, la pérdida de una mascota...los niños se enfrentan a esa pérdida en muchas más ocasiones de lo que los adultos pensamos, ellos tienen esas vivencia cuando pierden un juguete muy importante para ellos, cuando un amigo se muda  a otro vecindario, incluso cuando se explota un globo que les acaban de regalar y que quieren mucho (sé que pensaréis NO ES LO MISMO, por supuesto que NO, pero para ellos es PERDIDA y lo sienten casi con la misma intensidad). El tema de la muerte está presente en más del 80% de los cuentos tradicionales y en las películas de Walt Disney ( la mayoría de los personajes son huérfanos : la sirenita, Pocahontas, el rey León, Blancanieves, La Cenicienta....). Sin darnos cuenta es algo que forma parte de su vida de su descubrimiento del mundo. Entonces, ¿creéis que tiene sentido decirles algo que no es verdad para no hacerles sufrir?.


    La muerte debe ir siempre acompañada de un duelo, tiempo de dolor, tiempo de tristeza, para que se pueda sanar (lo mismo pasa cuando se explota un globo, es normal que el niño se ponga triste y hemos de permitírselo, no decirle: "no pasa nada", porque para él/ella sí que pasa ha perdido algo que quería).
    Cuando fallece un ser querido o una mascota debemos hablar sobre el tema con ellos, dejarles que pregunten e intentar responder con la mayor naturalidad y comprensión que podamos; si el niño sufre es porque tiene que sanar esa pérdida, el llanto, la tristeza son herramientas que poseemos los seres humanos para poder reponernos del dolor.
    Mi hijo, ha adoptado una frase del Rey León y hubo una temporada que preguntaban "mamá, mis antepasados están en mi corazón y me cuidan ¿verdad?" (llegar a esta conclusión le ha llevado algún tiempo, escuchó la frase en un cd que narra el cuento y comprendió que el padre de Simba había muerto, después preguntaba qué son los antepasados y quién son sus antepasados, que cómo están en su corazón, que si papá, mamá, los abuelitos....se van a morir....él necesita estructurar esto en su "cabecita" y solo lo conseguirá a través de las preguntas que haga y las respuestas que reciba); lo más cercano que hemos vivido la muerte en casa ha sido la del abuelito de su mejor amigo, que nunca  conoció, pero por quien pregunta constantemente, para asegurarse que si algo pasara a uno de sus seres queridos y cercanos él podría dar una respuesta a lo que ocurre.
    Sería muy interesante que compartierais con nosotras vuestra dudas y experiencias sobre el tema, para así poder aprender unos de otros.


    Hay numerosos libros infantiles que tratan el tema de la muerte y les explican a los más pequeños estrategias para sobrellevar la pena, aquí os proponemos alguno y pautas de cómo utilizarlos.

    La diseñadora gráfica Clara Martínez Bardaji, ha creado un juego interactivo para trabajar el duelo: Cocoya que me ha parecido muy interesante, no se si se comercializa, pero puede ser una buena idea para trabajarlo con los más pequeños.

    Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...