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Valor educativo de los juegos de mesa

Ya habréis observado cómo vuestros hijos juegan de manera diferente según van creciendo, incluso con un mismo juguete crean nuevos juegos.  Esto se debe, según Jean Piaget a los diferentes estadíos que atraviesan los niños en su desarrollo cognitivo.
 
Hoy queremos hablaros de los juegos de reglas. Piaget sitúa este tipo de juegos en el periodo de las operaciones concretas de los 6 a los 12 años, pero ya en etapas anteriores los pequeños se van preparando para ser competentes en ellos introduciendo normas en el juego simbólico (propio del estadío  preoperacional).
 
Nosotros os proponemos introducir algunos de estos juegos de reglas,  a través de sencillos juegos de mesa (nunca antes de los 4 años, pues los niños no nos seguirían, se frustrarían, no sería divertido y no sería JUEGO).
 
 
Pero ¿Qué aportan los JUEGOS DE REGLAS?:
  • Enseñan a ganar o perder, a través del juego trabajamos la frustración de no siempre ganar o ser el mejor, les trasmitimos que lo importante es divertirse.
  • Potencian la comunicación y la socialización. Jugar en familia a juegos de mesa nos permite parar un momento con nuestros hijos, no hacer nada más que jugar con ellos, son momentos en los que les estamos aportando valores de respeto, tolerancia, cooperación (todo depende de como enfoquemos los juegos claro, pero es nuestra misión enseñarles qué es el "juego limpio")...aprenden a respetar el turno, las normas, escuchar las opiniones de los otros.  Es muy interesante el artículo publicado sobre esto.
  • Favorecen el razonamiento lógico, la búsqueda de estrategias y soluciones creativas,  resolución de problemas.
  • Potencian la memoria y la atención.
  • Introducen nuevo vocabulario, ayudando al desarrollo del lenguaje oral.
  • Se interiorizan conceptos de manera lúdica (los números, el conteo, el orden, nociones espaciales...).

 
Cada vez existen en el mercado más juegos de mesa para jugar a  partir de los 3 - 4 años. Algunos ejemplos (memos, dominós, Lotos...):
 


 
 Todos, muy interesantes y recomendables, pero bastante caros...aconsejables para añadir a la lista de los deseos de los Reyes Magos o cumpleaños.
 
Pero podemos "fabricar" algunos de estos juegos en casa. Los dominós, memos y lotos son muy fáciles de hacer y los tableros tipo "la oca". 
 
 Para hacer Memos, juegos de clasificación, bingos...solo tenéis que recortar de revistas elementos iguales o del mismo color o imprimir.
 Los tableros los podéis imprimir en internet ( yo suelo imprimir uno de cada lapbook que hacemos, los que aparecen en la imagen está disponible en los siguientes enlaces http://homeschoolcreations.com/files/We_re_Going_on_a_Bear_Hunt_Printables.pdf  y http://homeschoolcreations.com/files/Pirate_Preschool_Lapbook.pdf ). O bien hacerlos vosotros con gomets de varios colores y otras pegatinas sobre el tema, poniendo las reglas que queráis o que acordéis con vuestros peques.
)

El poder de las palabras (El mundo en pañales)




La comunicación verbal diferencia al ser humano del resto del mundo animal.
 Nos permite hablar de lo que hacemos y explicar porqué lo hacemos describir, modelar nuestra forma de pensar.
Nuestro cerebro está preparado para reconocer la palabra entre el resto de los sonidos.
Nuestra capacidad potencial al nacer es mucho mayor que la de los adultos para aprender un idioma.
Con 6 semanas la laringe está desconectada, solo puede comer y respirar al mismo tiempo, pero fisiológicamente no puede hablar.
Desde que nacemos podemos captar todos los sonidos de las palabras que escuchamos, nacemos con la capacidad de distinguir los sonidos de nuestra lengua materna (después los perdemos). Al nacer somos internacionales, tenemos la capacidad de aprender cualquier lengua.
Los bebés empiezan a hablar antes de poder articular una palabra.
Con tres meses y medio la laringe está en la posición correcta, empieza a controlar los 100  pares de músculos de su lengua y labios que le permiten articular y formar sonidos.
Para los bebés jugar a vocalizar es un estupendo ejercicio de los mecanismos del diálogo.
El tono melodioso de la madre mantienen la atención del bebé y le permite procesar las palabras (babytalk).
Hacen prácticas de voz .
Balbuceo buen ejercicio para la boca y  las cuerdas vocales, no son una forma de comunicación, No se aprende de los padres, comunes a todas las lenguas humanas, forma parte de nuestro bagaje genético.
Aprenden de la interacción con los adultos (comunicación no verbal).
Con el paso de los meses el balbuceo es más fluido y cada vez hay más sonidos de la lengua materna, para los padres es como si dijera palabras de su propia lengua, al repetirlo el adulto y reforzarlos animamos a los pequeños en el habla.
La primera palabra: cuando el bebé usa una palabra para representar un objeto, siempre la misma palabra para un objeto determinada.
Al año:  El pointing o señalar es un nuevo juego para aprender la función simbólica de las palabras...señalar es un gesto propio de los humanos y herramienta vital para el aprendizaje, al señalar quiere que los padres nombren, es su manera de comprender que cada objeto tiene un nombre. Esto nos sirve para clasificar y ordenar el mundo.
A los 16 meses sabe lo que quiere decir (aunque para el resto de los humanos sea difícil entender, seguro que solo mamá sabe a qué se refiere).
Lo más difícil es que la boca haga los sonidos adecuados.
A los 19 meses su vocabulario aumenta considerablemente y pronto será suficiente como para comenzar a unir palabras. Al principio dos palabras conforman una frase. No se parecen al habla del adulto pero se basan en una gramática de bebés, no es azar. Solo se dicen las palabras más importantes, como en un telegrama.
Hablan por hablar, por placer, como ejercicio, aunque no tenga ni idea de lo que dice, imita y repite palabras y frases analizando y aprendiendo estructuras.
¿Qué es eso? gracias a esta frase incrementará su vocabulario 60 palabras semanales.
Con 3 años pueden construir frases de más de 3 palabras. Son un juego, que les ayuda a expresar lo que imaginan. Pueden crear frases que no han oído nunca, ha conseguido desarrollar el potencial de su cerebro gracias a la interacción con otras personas.






Cómo contar un cuento (según la edad de los niños)

Hay dos maneras de relacionar al niño con los libros y cuentos, las dos igual de importantes y necesarias.
Una dejándole libremente manipular el libro (en una primera etapa como un objeto o juguete más) o contándoselos, siendo sus mediadores entre la historia y el niño. En esta entrada, daremos algunas pautas que nos ayudarán a ser el medio para acceder a la liratura infantil.

Sin darnos cuenta, desde el seno materno, le hemos contado los primeros cuentos a nuestro hijo/a,  a través de las nanas y esas palabras de amor que le ofrecíamos imaginándonos cómo sería todo cuando nacieran.

En el primer año de vida, el cuento es una forma más de interacción y juego entre el bebé y el adulto. Se recomiendan cuentos cortos y libros con imágenes grandes y poco texto. Imágenes simples, con colores vivos. Es conveniente ofrecer libros con fotografías de la vida real (realia) y dibujos, que no solo vean el dibujo de un perro, si no también fotos del perro, como ven por la calle.
En el segundo año de vida, al contar los cuentos estimularemos al bebé para que interactúe, le pediremos que busque en las ilustraciones ¿dónde está el perro?, creo que en este momento "empiezan a leer", están descifrado signos e imágenes (¿no es eso leer? la decodificación de un signo escrito), al menos  lectura de imágenes, un paso esencial para el proceso de aprendizaje en la lecto-escritura. En este momento adoran los libros con pestañas que ellos pueden abrir, cerrar, descubrir personajes escondidos. Son libros con más texto por página, pequeñas frases. Para mí el mejor cuento para esta etapa es "el pollo Pepe" y otros similares,  que os recomendábamos en la entrada http://educaciondiferentealternativa.blogspot.pt/2014/02/que-libro-elegir-segun-la-edad-del-nino.html

El ritmo, la repetición...hará que el pequeño memorice el cuento y reproduzca los gestos en su propio cuerpo.


En el tercer año de vida, el texto empieza a cobrar un poco más de protagonismo, contamos historias con argumentos simples para que nuestros hijos puedan seguir. Es imprescindible usar una buena entonación que capte su atención, el ritmo (acelerar cuando descubrimos que empiezan a dispersarse, relentizar cuando va a ocurrir algo importante), modelar la voz (cambiando de tonos graves a agudos según la carazterización del personaje, su edad, su tamaño...: Papá oso siempre hablará más fuerte y grave que osito pequeño o que mamá osa).


 Oír leer bien, con la debida entonación y sentido desarrolla el gusto por la lectura.
A partir de esta edad es recomendable leer o contar el libro de dos maneras diferentes: unos días daremos mayor importancia al texto, leyéndolo fielmente y otros días haremos lectura de imágenes, preguntándoles: ¿qué crees que le pasará al osito?¿está triste o contento?(señalando su gesto) ¿por qué crees que se sentirá así?, ¿dónde está? (fijándonos en el escenario en el que se desarrolla la acción?), ¿es de día o de noche? ¿hace frío o calor?¿es primavera, verano, otoño o invierno? fijándonos en el coler de las hojas de los árboles, en la ropa que llevan los personajes... ¿dónde está el pájaro?¿arriba o abajo?¿encima de la mesa o debajo?¿delante o detrás?).
Con este procedimiento estamos desarrollando el lenguaje, permitiéndo que nuestros hijos se expresen, aprendan conceptos espaciales en el plano horizontal del libro, que aprendan vocabulario, que desarrollen la atención, que busquen pequeños detalles (atención plena), que lean sepan capaces de descubrir y empatizar con los sentimientos y emociones de los otros, además de poder verbalizar las suyas y   poder leer imágenes (primer escalón para aprender a leer).
Desde esta edad podemos inculcar a nuestros hijos el dialogar sobre lo que se les ha leido, qué les ha parecido el cuento, cómo se han sentido, si a ellos les pasa algunas veces eso, si les gustaría hacer algo que ha hecho el personaje...os váis a sorprender con sus respuestas.
A los cuatro  y cinco años el procedimiento es el mismo, pero atendiendo a los temas de interés y la madurez del niño.
A partir de los cinco años, en muchos centros educativos españoles, los niños empiezan a leer, los libros apropiados para que ellos puedan leer por sí mismos, deben tener vocabulario más simple y texto más corto que el que usamos cuando les leemos nosotros, más apoyado en las ilustraciones. En este momento les son de gran ayuda los libros con pictogramas.
 No olvidemos que es importante que nosotros sigamos leyendo para ellos y que debemos ser críticos en el contenido y la forma de los libros que ofrecemos a nuestros pequeños.



Aprender a escribir. Los inicios.

Cuando escuchamos "mi hijo está aprendiendo a escribir", a la mayoría nos  viene la imagen de un niño/a, sentado, con un lápiz en  la mano escribiendo palabras, quizá su nombre....¿pero es ese el principio del aprendizaje de la escritura? NO!!!!!!.
Para que un pequeño se siente, coja un lápiz y empiece a "dibujar" letras  (las letras son símbolos dibujados, un código que hemos aceptado y dado un significado para formar palabras) deben pasar muchas cosas antes.
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