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Apología de la familia

Es un tópico decir que tener un hijo te cambia la vida pera a mi me gusta añadir que a mejor pues muchas veces se da una imagen negativa de la familia y de la maternidad: "se acabó la libertad", "ya no vas a pensar más en ti", "olvídate de volver a dormir"...



También, y esto para mi es un gran problema, frecuentemente se hace una división entre los hijos y la pareja, como si padres e hijos no estuvieran en el mismo equipo. Se rompe la familia desde dentro. Se aconseja a los nuevos padres tener "tiempo de pareja", no descuidar los momentos románticos. Está claro que esto es importante, no debemos perder el romanticiesmo, pero no se debería culpar a la familia, a los hijos de esta pérdida del amor conyugal.

Existe hasta una fórmula mágica: 1 día a la semana, 1 fin de semana al mes y 1 semana al año.

La primera vez que escuché esta fórmula me pareció una gran idea, la memoricé y la asimilé como lo correcto pero con el tiempo me he dado cuenta de que , como todas las fórmulas mágicas, rápidamente se diluyen en la realidad, no funcionan fuera del escenario.



¿No sería mejor utilizar esta fórmula para la familia? y hablo de la familia, no de la pareja, igual que cuando tenemos pareja no buscamos un día a la semana para ser solteros (y la pareja que lo hace acabará mal, casi seguro) Así, no sería mejor dedicar un día a la semana a la familia, un fin de semana al mes, una semana al año... y estoy hablando de eso que ahora se conoce como tiempo de calidad, pero no de tiempo de calidad para los hijos como si fueran un ente a parte, el otro equipo. Tiempo de calidad para la familia. No hace palta viajar a EuroDisney, una tarde jugando todos (sin televisión, sin wifi!!) puede hacer más por la familia y por la pareja que una semana en Tailandia.


Romper la idea de "necesito descansar de los hijos" y convertirla en una actitud positiva, por ejemplo "quiero ir a esa fiesta". Desculpabilizar a los hijos de nuestros problemas internos, luego nos sorprende que los niños sufran sentimiento de culpa ante un divorcio... esos mensajes también llegan a sus mentes. Son pequeños, no tontos. Sin embargo, si pensamos en la familia como unidad, sin perder nuestra individualidad (como persona, no como pareja) todo será más sencillo pues romperemos con los equipos de "padres" e "hijos" acabando con esa competitividad interna de pareja vs hijos que nada tiene que ver con la familia

Educar en la emociones: Ritual del agradecimiento

En una entrada anterior, compartíamos un artículo que nos invitaba a reflexionar y practicar algunas actitudes para que la crianza de nuestros hijos, además de respetuosa, sea consciente en los valores que queremos trasmitirles.
Se nos invitaba a hacer un ritual de agradecimiento con nuestros hijos para aumentar su círculo de "preocupación" (término usado por  Stephen  R. Covey en su libro los 7 hábitos de las personas altamente eficaces).
Nosotros, hace tiempo que hacemos algo parecido, como familia Cristiana ( y queriendo ser coherentes con nuestras creencias y valores), cada noche, al acompañar a nuestro hijo en la rutina de ir a la cama, rezamos una oración (el Padre Nuestro de los niños) y terminamos dando gracias a Dios o pidiéndole por algo o por alguien.
No es necesario que seáis creyentes si queréis compartir este momento en familia (hay muchas maneras de hacerlo y creo que cada uno  desde sus creencias intenta trasmitir valores universales, los que son importantes para ellos, a sus hijos).
Es un momento especial, en el que mi hijo (de tan solo 4 años) no deja de sorprenderme y de exteriorizar emociones que ha vivido (también podéis hacer otros juegos como te cuento mi día).  Él pide por esa persona que vimos sin hogar, por aquella que estaba enferma, incluso hoy, ha dado gracias por los señores que estaban trabajando donde hemos comprado el helado y ha pedido porque durmieran bien (después de esto he querido sentarme a escribir y compartirlo con todos vosotros, porque ni yo había reparado en aquellas personas; mi petición había sido por todas las personas que trabajan en el cole, por las que le cuidan cuando yo no estoy, por quien prepara la comida para él...).  Esta la parte esencial de este ritual,  él es capaz de pensar en esas personas, de pedir o dar gracias por ellas, porque es empático con ellas, las valora, y percibe de que están realizando un trabajo, las respeta y son alguien para él.

Desde mi punto de vista educar la parte emocional es tan importante (o más) que la cognitiva, y con estos pequeños detalles podemos hacerlo.  El tiempo que pasamos con nuestros hijos, las actividades que compartimos, cada minuto con ellos cuenta y educa.

Lo mejor para nuestros hijos....¿pero qué es realmente lo mejor para ellos?

¿Qué es LO MEJOR para nuestro hijo? esta es una pregunta que nos hacemos de vez en cuando...anoche, volvió a salir la conversación tras otra pregunta...¿Qué le deparará el futuro?. Creo que esto es algo que nos cuestionamos todos los padres y a lo que no podemos responder, pero sí pararnos a pensarlo de vez en cuando y analizar lo que estamos haciendo, los valores que estamos intentando inculcar, el tipo de crianza, sabemos que somos modelos, que lo que le demos hoy serán sus herramientas mañana...pero qué es lo verdaderamente importante para nosotros, qué queremos que prime en su educación...coincidíamos en que queremos su felicidad por encima de todo, que sea "buena" persona...pero también salió aquello que nos han inculcado...su futuro profesional, su estatus ¿es algo que podemos predecir desde la infancia?.

Vivimos en una sociedad altamente competitiva y en la que "los conocimientos" de nuestros hijos se han convertido en trofeos . Presumimos delante de los amigos (cántale la canción de los colores en inglés, ya sabe sumar, y se sabe....).















Nos dejamos arrastrar...queremos que nuestros hijos sepan idiomas, que toquen un instrumento, que monten a caballo e incluso que hagan tiro con arco, judo, ballet, natación... pero, ¿Cuándo les dejamos ser niños? ¿es esto lo que les aporta la felicidad? las competencias necesarias para ser...¿qué?, para tener...¿qué?.

Pues esta mañana me he encontrado con este artículo:

"Are you raising nice kids? A Harvard psychologist gives 5 ways to raise them to be kind""¿Estás criando niños buenos? un psicólogo de Harvard, nos proporciona 5 buenas maneras para criar niños buenos" (por supuesto no creo que haya "niños malos" he hecho una traducción bastante literal, creo que se refiere más a NIÑOS EMPÁTICOS), Me ha parecido interesante, así que intentaré resumirlo al Castellano (pido de antemano disculpas si interpreto mal algún concepto).
 
Para empezar, me ha llamado la atención que el 80% de los chicos encuestados respondieran que lo que más les preocupaba a sus padres era su felicidad y sus resultados académicos (por ahí iba nuestra conversación ayer...), más que si se involucraban en proyectos sociales que ayudaran a otros ( somos bastante individualistas...y trasmitimos estas expectativas a nuestros hijos).

 


Y aquí están las 5 estrategias que nos propone para educar a la nueva generación de un modo más humanista y centrado en la ayuda al otro:



  1. HAZ DEL CUIDADO DE LOS OTROS UNA PRIORIDAD.
Aunque como padres priorizamos en su felicidad y realización, también necesitan entender las necesidades de los demás. Se lo podemos inculcar enseñándole a pasar la pelota a un compañero de equipo o ayudando al niño que está siendo molestado por otros.
2. DA A TU HIJO OPORTUNIDADES PARA SER BONDADOSO Y AFECTUOSO. Hay estudios que demuestran que las personas que están en ambientes en los que se dan las gracias, se piden las cosas por favor....son más felices (practiquemos en nuestras familias usar mensajes de amor). Da oportunidades a tu hijo de colaborar en las tareas del hogar (poner la mesa, quitarla, ayudar a preparar la comida), María Montessori era una gran defensora de esta propuesta. Aporta grandes beneficios a los pequeños.  Cread rituales de agradecimiento durante la cena o a la hora de dormir (en casa lo hacemos y mi hijo no deja de sorprenderme).
3. ABRE EL CÍRCULO DE INTERÉS DE TU HIJO. Nuestros hijos se preocupan de lo que sucede en su entorno (a sus papis, hermanos, a su seño y compañeros...), a veces cuando caminamos con ellos por las calles o ven la televisión se encuentran realidades diferentes ( una persona pidiendo, alguien llorando o con una enfermedad que llama su atención), su afán por entender el mundo les hace preguntar ¿por qué?, de nuestras respuestas y la manera de afrontar esas situaciones (muchas veces es difícil darles una explicación) dependerá la manera con que sus ojos miren estas situaciones. Si nosotros somos amables, cariñosos y respetuosos con las personas que nos encontramos ellos lo serán.

4. TEN UNA MORAL FUERTE EN TU PAPEL DE MODELO. No olvidéis que educamos con el ejemplo.
 

 
5. AYUDA A TU HIJO A MANEJAR SUS SENTIMIENTOS DESTRUCTIVOS. Todas las emociones son necesarias, son funcionales porque nos son útiles, ni buenas ni malas (son agradables o desagradables). Como padres debemos acoger las emociones de nuestros hijos, pero a la vez darles herramientas para canalizarlas de manera que no les hagan daño a ellos ni a quien les rodea. Trabajar con ellos técnicas de relajación como parar y hacer respiraciones profundas es una buena idea.


 

Llega septiembre




 
Se acerca el mes de septiembre y con él la vuelta a la rutina, vuelta al trabajo, vuelta al cole, planificaciones anuales...pero...¿De qué color es tu mes de SEPTIEMBRE?. En Europa es el mes en el que comienza el otoño, se va el calorcito, los rayos de sol no calientan tanto y todo se tiñe de color marrón, amarillo, rojo...Septiembre es un mes de agobios económicos (compra libros, compra uniformes, material escolar...y siempre surge algún imprevisto...), de agobios emocionales (vuelta al trabajo, periodo de adaptación escolar) con el síndrome postvacacional (que existir existe), de vuelta a las rutinas (acostarse pronto, levantarse más pronto aún, horarios de cenas comidas desayunos (perdidos en los dos meses de verano), vuelta a las normas (aquellas que se olvidaron en casa de los abuelos)...

Creo que es importante que nos paremos a reflexionar sobre esto, pues transmitimos nuestro estado de ánimo a los peques, nuestro estrés y nerviosismo. Para ellos tampoco es fácil "volver a empezar". Tengamos PACIENCIA unos con los otros, EMPATÍA con nuestros sentimientos y emociones y ayudemos a nuestros hijos a expresarlas.
 
Septiembre es un buen momento para revisar o hacer las "normas de nuestra familia" (para eso es el mes de los buenos propósitos), para dialogar sobre cómo nos hemos sentido a los largo del día , para probar nuevas responsabilidades ( el peque de la casa ha aprendido este verano a colocar los cubiertos del lavavajillas...), para dejar atrás creencias y formas de actuar que no nos funcionaron el curso pasado, es una NUEVA OPORTUNIDAD.
 
Los colores del otoño nos van a dar mucho juego en los próximos meses, os daremos ideas para verlos preciosos y hacer actividades con ellos.
 
 
 
 
 
 ¡FELIZ MES DE SEPTIEMBRE Y FELIZ REGRESO A LA RUTINA A TODOS!

Ideas para disfrutar de la naturaleza

La naturaleza nos regala múltiples posibilidades para disfrutar con nuestros hijos. Ya hemos hablado en algunas ocasiones de la importancia de jugar al aire libre, sin que nos pare el frío o el mal tiempo, de lo que nos aportan los entornos abiertos como los parques.

Hoy, queremos compartir algunas actividades para hacer en la naturaleza:

Podemos planificar pequeñas rutas para caminar o  montar en bicicleta por la sierra o la montaña. Teniendo en cuenta la edad de nuestros pequeños buscaremos excursiones cuyo grado de dificultad se adapte a sus posibilidades (que no sean muy largas, que haya caminos bien señalizados y que no haya excesivas pendientes). Iremos equipados con ropas y calzado adecuado para caminar y nunca olvidaremos la gorra, crema solar, agua y algo energético para comer (barritas de cereales, chocolate o frutos secos).
A lo largo de la caminata observaremos lo que nos ofrece la naturaleza, las plantas y árboles que encontramos, los animales que escuchamos...estaremos ejercitando la atención plena  ,  paraos siempre que haga falta, para pintar en la arena para ver una mariposa, un caracol...relajáos...( aunque ya sabéis que esto de relajarse con los peques dura poco), enseguida querrán acción: buscad tesoros que nos regala la naturaleza (piedras, palos, piñas....) podemos llevárnoslos a casa y hacer juegos de clasificación con ellos, pintarlos, contarlos, compararlos en tamaño y forma, transformarlos en juguetes....otra cosa divertidísima es buscar señales que nos indican el camino (las rutas suelen estar marcadas por símbolos y colores, los montañeros también marcan el camino con montoncitos de piedras).
 
 
 
Excursión a la montaña o a la playa para jugar, hacer un picnic,  para disfrutar de una jornada al aire libre. No siempre es necesario ir a la montaña para caminar o a la playa para bañarse y tomar el sol...podemos ir simplemente a disfrutar del sol, de un esacio abierto, de una comida diferente...No olvidéis: ropa cómoda, protector solar, un balón, cuerda para saltar y muchas ganas de disfrutar.
 
 
 
También existen actividades dirigidas para disfrutar de la naturaleza de una manera diferente y divertida. Nosotros hemos tenido la oportunidad de hacer arborismo y fué genial, aunque creo que a partir de los 6 años los niños están más preparados y disfrutan más de este tipo de actividades multiaventura. Concretamente con esta actividad trabajamos la motricidad gruesa, el equilibrio, el miedo y la seguridad en sí mismo.
También existe la posibilidad de hacer rutas a caballo, montar en canoa...que puede ser algo divertido para hacer en familia en una ocasión especial que estimula a nuestros hijos y potencia la actividad física y el contacto con la naturaleza.
 
 
 
 

Aprender en el viaje

Ayer compartíamos con vosotros ideas para viajar esta Semana Santa con niños, hoy os daremos algunas ideas para aprovechar este momento para APRENDER.  El salir de casa ya es  un aprendizaje, pues tanto niños como adultos nos tenemos que enfrentar a nuevas situaciones, salir de la rutina, adaptarnos...
Como comentábamos hemos de relajarnos y recordarnos constantemente "estamos de vacaciones", tener paciencia e intentar escuchar y entender las emociones de nuestros pequeños, para ellos es muy difícil no seguir una rutina, pues no pueden predecir lo que va a pasar después y eso les crea una gran inseguridad; para ayudarles comentaremos continuamente qué vamos a hacer a lo largo del día, qué cosas van a encontrar a los lugares donde vayamos. Hacerles partícipes de los preparativos, que nos ayuden a hacer las maletas, que vean que "sus cosas" les van a acompañar, llevar siempre un objeto de apego (si el pequeño lo tiene) (nosotros siempre viajamos con "osito").
Podemos situar el lugar de vacaciones geográficamente, buscar mapas, fotografías, folletos publicitarios....si vamos a un hotel explicarles que será como nuestra casa, por unos días y mostrarles fotos. Como todos, nuestros hijos tienen miedo a lo desconocido, esto les creará ansiedad, que reflejarán en rabietas, lloros....escuchémosles y ayudémosles a poner nombre a lo que sienten.

Los viajes nos dan muchas posibilidades para aprender....¡VAMOS A LEER! ¿como?, ¿viajáis en avión?¿en tren? fijaos en los billetes....con los más pequeños identificamos qué son los números y qué son las letras, les mostramos su nombre, el nombre de la ciudad a la que vamos, leemos todos los carteles que vamos encontrando por el camino, hacemos los recorridos a modo de "mapa del tesoro"...hemos viajado recientemente y en el aeropuerto íbamos buscando lo que ponía en nuestro billete "Terminal 2", "puerta D"....es una manera de que los peque se entretengan y diviertan, presten atención y aprendan. Ya en el avión vamos repasando las "normas" abrocharse el cinturón....y la hoja de instrucciones en caso de emergencia ( a la ida la "leímos" juntos a la vuelta él se la explicaba a la señora de al lado, estaba LEYENDO imágenes, la secuenciación temporal, practicando el lenguaje oral....).
Fijaos con ellos en todas las personas que hacen posible que nuestro viaje vaya bien, desde las cristaleras de un aeropuerto podéis ver al personal de limpieza que sube al avión, el comandante, azafatas, mecánicos que revisan nuestro avión antes de volar, cómo echan el combustible, cómo llegan las maletas....¡Es algo increíble! que no solo sorprende a nuestros hijos....

Si vamos en coche, leamos las SEÑALES DE TRÁFICO, distinguir entre las formas geométricas, los triángulos nos gritan: PELIGRO, PELIGRO, los cuadrados TE INFORMO...y los círculos PROHIBIDO, PROHIBIDÍSIMO.....y después leemos lo que nos dicen dentro....peligro vacas o animales, te informo que hay una gasolinera, prohibido adelantar.....jugar a encontrar, un coche de color....una matrícula con el número...un molino eólico....comentad y explicad a vuestros hijos los diferentes tipos de paisajes, las cosas que veis....es su manera de conocer el mundo.
Podéis recabar entradas de los sitios que visitáis, folletos, papeles, recuerdos...para hacer un diario o libro de las vacaciones.

Y sobre todo....disfrutad a tope de estos momentos maravillosos en familia.

Fin de semana: Tiempo de jugar

Mucha gente dice que cuando llega el fin de semana no sabe que hacer con los niños, algunos a veces desean que llegue el lunes pronto para volver a llevarlos al colegio. Pero realmente no es tan difícil pasar el tiempo con los niños. No es algo tan complicado, o al menos no debería serlo.

Quizá el problema es que estamos poco acostumbrados a estar con niños o peor aún, tenemos una idea preconcebida de como deben comportarse. Deben jugar sin gritar, reírse sin molestar, divertirse sin desordenar, y lo más importante recoger todo al terminar. Todo esto es muy difícil de cumplir. Los adultos no cumplimos estas normas. Cuando estamos en una cena con amigos, estamos a gusto, la sobremesa se alarga, llegan las copas, la conversación sube de volumen, nos reímos sin parar, los platos del postre se mezclan con los cafés y puede que nos vayamos a la cama sin terminar de recoger la mesa. ¿Por qué con los niños somos tan estrictos? El fin de semana debería ser un tiempo de descanso para toda la familia, también para los niños. El colegio, las rutinas de cada día, llenan muchas horas de sus vidas, sólo en el fin de semana pueden tener tiempo libre para "hacer lo que quieran" y siempre con las limitaciones que les ponemos los padres.

Dejemos que al menos disfruten del juego en libertad pero de juego libre, no estructurado, imaginativo y creativo, elegido y diseñado por ellos mismos. Dejemos que inventen sus propios juegos, con sus propias normas. El juego es una gran fuente de aprendizaje, tanto para los niños más pequeños como para los adolescentes. Por desgracia, como ya hemos hablado cada vez se deja antes de jugar. En los parques si hay un niño "mayor", de unos once o doce años, llama la atención porque esos niños, preadolescentes, ya no están en los parques, no tienen derecho al juego, más allá de las video-consolas o deportes (normalmente futbol) y ya niñas (preadolescentes) totalmente desaparecidas. 



A pesar de que la importancia del juego está muy documentada y reforzada por numerosos estudios  para un desarrollo saludable del niño y su aprendizaje, su desarrollo social y físico, también intelectual, a pesar de todos los beneficios que ofrece el juego, lo cierto es que está desapareciendo de los colegios y también de los hogares. De los colegios para evitar problemas, las últimas noticias son que están separando a los amigos en distintas clases para "evitar traumas futuros". Y en los hogares, debido a la falta de espacio, tanto en casa como en la calle, el juego ha pasado a estar dirigido por los adultos, controlado, limitado a un lugar determinado, a un juguete concreto ¿dónde queda la creatividad del niño? ¿su libertad? ¿cómo se convertirá en un adulto independiente?

La falta de juego no es algo premeditado, obviamente todos queremos que nuestros hijos jueguen felices, que se diviertan, pero la realidad es que dejamos poco espacio para que desarrollen actividades lúdicas de forma independiente. Sin ser actividades extraescolares (aunque sean deportivas), sin ser manualidades (pues suelen ser dirigidas), sin ser juegos con normas estructuradas o juguetes de una sola forma de uso. Una vez más volvemos a hablar del ritmo acelerado de nuestras vidas, la rapidez que imponemos a nuestros pequeños y a nuestros jóvenes. El juego es algo instintivo en los niños, no tenemos que enseñarles a jugar, quizá únicamente acompañarles en su juego (si ellos nos lo permiten) y disfrutar del placer de pasar tiempo con nuestros hijos, tiempo en cantidad, porque eso es lo que quieren y necesitan: tiempo para jugar, tiempo para estar con sus padres, sin mirar el reloj, sin pensar en normas o si la habitación está desordenada. Una vez más termino el post con la frase jugar por jugar, pero es que es la clave. Ya hablamos del slow parenting y la importancia de ir más despacio.

Este fin de semana se cambia la hora, perdemos una hora de juego del domingo así que tenemos que aprovechar todo el fin de semana al máximo.



Cómo contar un cuento (según la edad de los niños)

Hay dos maneras de relacionar al niño con los libros y cuentos, las dos igual de importantes y necesarias.
Una dejándole libremente manipular el libro (en una primera etapa como un objeto o juguete más) o contándoselos, siendo sus mediadores entre la historia y el niño. En esta entrada, daremos algunas pautas que nos ayudarán a ser el medio para acceder a la liratura infantil.

Sin darnos cuenta, desde el seno materno, le hemos contado los primeros cuentos a nuestro hijo/a,  a través de las nanas y esas palabras de amor que le ofrecíamos imaginándonos cómo sería todo cuando nacieran.

En el primer año de vida, el cuento es una forma más de interacción y juego entre el bebé y el adulto. Se recomiendan cuentos cortos y libros con imágenes grandes y poco texto. Imágenes simples, con colores vivos. Es conveniente ofrecer libros con fotografías de la vida real (realia) y dibujos, que no solo vean el dibujo de un perro, si no también fotos del perro, como ven por la calle.
En el segundo año de vida, al contar los cuentos estimularemos al bebé para que interactúe, le pediremos que busque en las ilustraciones ¿dónde está el perro?, creo que en este momento "empiezan a leer", están descifrado signos e imágenes (¿no es eso leer? la decodificación de un signo escrito), al menos  lectura de imágenes, un paso esencial para el proceso de aprendizaje en la lecto-escritura. En este momento adoran los libros con pestañas que ellos pueden abrir, cerrar, descubrir personajes escondidos. Son libros con más texto por página, pequeñas frases. Para mí el mejor cuento para esta etapa es "el pollo Pepe" y otros similares,  que os recomendábamos en la entrada http://educaciondiferentealternativa.blogspot.pt/2014/02/que-libro-elegir-segun-la-edad-del-nino.html

El ritmo, la repetición...hará que el pequeño memorice el cuento y reproduzca los gestos en su propio cuerpo.


En el tercer año de vida, el texto empieza a cobrar un poco más de protagonismo, contamos historias con argumentos simples para que nuestros hijos puedan seguir. Es imprescindible usar una buena entonación que capte su atención, el ritmo (acelerar cuando descubrimos que empiezan a dispersarse, relentizar cuando va a ocurrir algo importante), modelar la voz (cambiando de tonos graves a agudos según la carazterización del personaje, su edad, su tamaño...: Papá oso siempre hablará más fuerte y grave que osito pequeño o que mamá osa).


 Oír leer bien, con la debida entonación y sentido desarrolla el gusto por la lectura.
A partir de esta edad es recomendable leer o contar el libro de dos maneras diferentes: unos días daremos mayor importancia al texto, leyéndolo fielmente y otros días haremos lectura de imágenes, preguntándoles: ¿qué crees que le pasará al osito?¿está triste o contento?(señalando su gesto) ¿por qué crees que se sentirá así?, ¿dónde está? (fijándonos en el escenario en el que se desarrolla la acción?), ¿es de día o de noche? ¿hace frío o calor?¿es primavera, verano, otoño o invierno? fijándonos en el coler de las hojas de los árboles, en la ropa que llevan los personajes... ¿dónde está el pájaro?¿arriba o abajo?¿encima de la mesa o debajo?¿delante o detrás?).
Con este procedimiento estamos desarrollando el lenguaje, permitiéndo que nuestros hijos se expresen, aprendan conceptos espaciales en el plano horizontal del libro, que aprendan vocabulario, que desarrollen la atención, que busquen pequeños detalles (atención plena), que lean sepan capaces de descubrir y empatizar con los sentimientos y emociones de los otros, además de poder verbalizar las suyas y   poder leer imágenes (primer escalón para aprender a leer).
Desde esta edad podemos inculcar a nuestros hijos el dialogar sobre lo que se les ha leido, qué les ha parecido el cuento, cómo se han sentido, si a ellos les pasa algunas veces eso, si les gustaría hacer algo que ha hecho el personaje...os váis a sorprender con sus respuestas.
A los cuatro  y cinco años el procedimiento es el mismo, pero atendiendo a los temas de interés y la madurez del niño.
A partir de los cinco años, en muchos centros educativos españoles, los niños empiezan a leer, los libros apropiados para que ellos puedan leer por sí mismos, deben tener vocabulario más simple y texto más corto que el que usamos cuando les leemos nosotros, más apoyado en las ilustraciones. En este momento les son de gran ayuda los libros con pictogramas.
 No olvidemos que es importante que nosotros sigamos leyendo para ellos y que debemos ser críticos en el contenido y la forma de los libros que ofrecemos a nuestros pequeños.



Alternativa al DVD en los viajes

Los hijos son los mejores y mayores maestros para los padres, esta es una carrera en la que solo ellos nos conceden el título, nos enseñan y evalúan cada día.
Hoy, voy a compartir una de las cosas que me ha enseñado mi hijo.
Como muchas de las familias actuales pasamos horas en el coche para trasladarnos de un sitio a otro, siempre hemos aprovechado ese momento para hablar, aprender canciones, poesías...(sé que para algunas familias el escuchar esas canciones infantiles son una  "tortura", pero hemos de pensar en el beneficio que tienen para nuestros hijos   http://lupssmartin.blogspot.pt/2013/06/porque-son-tan-importantes-las.html y se pueden alternar con el tipo de música que a nosotros nos gust).



El verano pasado, la abuela nos regaló una colección de CDS de cuentos infantiles  que había recopilado al comprar el periódico (cuentos infantiles en edición bilingüe español – inglés creados por Vaughan Systems), para mi sorpresa, a mi peque le encantan y ha descubierto un nuevo "entretenimiento" en los viajes en coche, la colección ha aumentado, pues al observar lo que le gustaban empecé a comprar más. Es increible el vocabulario que ha aprendido gracias a esos relatos, las expresiones ( que se usaban en el lenguaje coloquial y se van perdiendo), cada vez muestra más interés por el lenguaje y me pregunta ¿mamá qué significa____?. El escuchar este tipo de historias hace que mantenga la atención cada vez más tiempo y que se divierta viajando en coche. Al ser un material auditivo, sin soporte visual, el niño no recibe imágenes, está creando sus propias imágenes mentales, y está trabajando la escucha activa (capacidad, que por el ritmo de vida que llevamos, cada vez practicamos menos los niños y los adultos).



Nunca le había ofrecido este tipo de material, pues pensaba que le aburriría, y con él he descubierto que es una buena alternativa al DVD portatil que viaja con los niños en el coche para "entretenerles".

La importancia de vivir la naturaleza

Por fin parece que se van a establecer en España las llamadas Bosquescuelas. Ha habido acercamientos desde distintos centros pero ahora, de la mano de la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente parece que el proyecto toma fuerza y es una realidad.


La vida actual en las grandes ciudades e incluso en algunos pueblos con núcleos urbanos importantes, hace que nuestros hijos vivan alejados de la naturaleza. Conocen los animales y las plantas a través de los libros pero no de forma directa. Richard Lourv, autor del libro "El último niño en los bosques" llama a esto "trastorno por déficit de

Atención plena. El arte de vivir en el presente

Si ayer hablábamos de Slow Parenting, o educación a fuego lento, hoy vamos a hablar de la atención plena. La atención plena no es más que ser conscientes de vivir el presente. Si estamos lavándonos los dientes, por ejemplo, ser conscientes de cada movimiento, de como cada diente es cepillado, vivir el presente en plenitud. Una experiencia tan sencilla, mecánica y monótona como lavarse los dientes se transformará en una experiencia nueva. Imagínate si algo tan simple puede convertirse en algo nuevo que pasará si aplicas la atención plena a los asuntos importantes: jugar con nuestros hijos, contar un cuento, hablar en la sobre mesa en familia. Se convertirán en experiencias extraordinarias.

Muchas veces, la mayoría, por no decir siempre, jugamos con nuestros hijos mientras contestamos al teléfono, sacamos el pan del congelador para la cena y le regañamos por quitarse los calcetines. Eso no es
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