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El juego en los primeros años de vida


Todos tenemos muy claro que el juego es esencial para los niños, jugar por jugar, disfrutar, juego libre....pero lo cierto es que cada vez hay más niños que ¡¡¡¡¡NO TIENEN TIEMPO PARA JUGAR!!!. ¿cómo es posible?en las escuelas tienen que trabajar, aprender a escribir a leer, a colorear, a sumar, los números....y si también queremos que aprendan idiomas, a nadar a montar a caballo, a nadar, música....no somos conscientes, queremos lo mejor para nuestros hijos....pero pararos a leer QUÉ les aporta EL JUEGO...y reflexionemos...

Este es un tema que nos preocupa y hemos tratado en varias entradas, pero es nuestra manera de reivindicar el derecho de nuestros hijos a jugar y nuestra obligación y deber como padres y madres de potenciar el juego.




El juego es el primer medio que tiene el bebé y el niño para explorar el entorno, para conocer el mundo del adulto, todo lo que le rodea. Jugar es girarse en la cuna, sonreír a mamá, papá y todo el que le pone caras, jugar es intentar coger todo lo que está a su alcance, jugar es reptar....EL NIÑO APRENDE A TRAVÉS DEL JUEGO.


El juego le permite ensayar situaciones en las que el fallo no le resulta frustrante.

A través del juego, el niño descubre el valor del otro como oposición a sí mismo...por eso es tan importante ir al parque. Gracias al juego, los pequeños interiorizan actitudes, valores y normas que forman su desarrollo afectivo-social.


p018_f01_199x136.jpgOs dejamos el enlace a una entrevista realizada a Aucouturier (creador de la práctica psicomotriz ) sobre el tema.





Descubriendo el mundo

De pronto cuando nace tu hijo descubres de nuevo el mundo. La llegada de un niño a casa nos aporta una nueva visión de la vida, sea de la edad que sea, un niño siempre nos dará un punto de vista diferente al que nosotros habríamos pensado. Los niños ven, miran, distinto que los adultos y si estás atenta puedes llegar a sentir sensaciones que hacía años que no sentías, o quizá nunca sentiste.

Decía Pablo Picasso que había tardado ochenta años en aprender a pintar como un niño. Deberíamos sentirnos afortunados de poder vivir en casa con un niño, de aprender cada día a ver el mundo a través de sus ojos. Descubrir en el paseo de la tarde como el viento mueve las hojas de los árboles. Sentir como las olas vienen y van mojándonos los pies. Convertir un palo en una espada, una piedra en un tesoro, un caracol en un amigo. Los niños disfrutan cada instante. No piensan que hoy es lunes, que hay que trabajar... las preocupaciones de los adultos nada tienen que ver con ellos. Sus preocupaciones son muy distintas a las nuestras ¿por qué sale la luna? ¿por qué se escapa volando la paloma? ¿vendrá el monstruo de los sueños? Son preguntas que muchas veces nos dejan a los padres sin palabras. Intentamos darles una explicación científica, una explicación sencilla o un pensamiento que  calme su inquietud. Pero sus ganas de aprender no cesan, siempre siguen preguntando ¿por qué?¿por qué? ¿por qué? Y nuestro egocentrismo de adultos nos hace pensar que nos están retando, que buscan cansarnos ¡qué son unos pesados! y respondemos sin ganas, con palabras vacías, respuestas rápidas hasta que de pronto un día dejan de preguntar. Y nos sentimos tranquilos y pensamos que ha pasado una etapa, que la hemos superado. Y de pronto, ese pequeño al que un día descubrimos su primer diente se hace mayor.



El otro día hablamos del asombro. Los niños saben mucho de asombrarse, todo lo ven por primera vez. La llegada de un tren, el ruido de una excavadora, la luz de una linterna. Hasta la cosa más simple puede llamar su atención. Se asombran con facilidad, por desgracia los adultos hemos perdido esa capacidad, la hemos dejado de sentir a base de no escucharla, de seguir con lo que estamos haciendo, de andar siempre con prisa. Desarrollar de nuevo la capacidad del asombro es complicado por eso es bueno contar con la ayuda de un niño. Sus sorpresas, sus asombros, sus distracciones, nos sirven de guía para ver más allá, para aprender a mirar de otra forma. No desaprovechemos la oportunidad de descubrir el mundo de la mano de un niño.

Que la urgencia del día a día no nos impida disfrutar de las cosas importantes de la vida.





Educar en el asombro

Ayer, gracias a una recomendación de Guillermo Solana, pude ver la conferencia que Lupe de Vallina dio para la conferencia TEDx de la Universidad de Navarra el pasado 29 de marzo. Ella se enfocaba en la importancia del asombro para nuestro trabajo, para nuestro día a día, la necesidad del asombro en el mundo de los adultos y mientras la estaba viendo recordaba el libro de Catherine L'Ecuyer "Educar en el asombro" que trata el mismo tema pero desde el punto de vista de la infancia y la educación. 

La conferencia de Lupe de Vallina es muy interesante y recomendable, aquí os dejo un enlace. Pero por la tématica de nuestro blog, he preferido traeros la conferencia "Asombro y Belleza en la educación" de Catherine L'Ecuyer. En la que nos invita a descubrir (re-descubrir) nuestra propia sensibilidad y aprender a conocer a nuestros hijos y descubrir el mundo a través de sus ojos humanizando el aprendizaje.





Fin de semana: Tiempo de jugar

Mucha gente dice que cuando llega el fin de semana no sabe que hacer con los niños, algunos a veces desean que llegue el lunes pronto para volver a llevarlos al colegio. Pero realmente no es tan difícil pasar el tiempo con los niños. No es algo tan complicado, o al menos no debería serlo.

Quizá el problema es que estamos poco acostumbrados a estar con niños o peor aún, tenemos una idea preconcebida de como deben comportarse. Deben jugar sin gritar, reírse sin molestar, divertirse sin desordenar, y lo más importante recoger todo al terminar. Todo esto es muy difícil de cumplir. Los adultos no cumplimos estas normas. Cuando estamos en una cena con amigos, estamos a gusto, la sobremesa se alarga, llegan las copas, la conversación sube de volumen, nos reímos sin parar, los platos del postre se mezclan con los cafés y puede que nos vayamos a la cama sin terminar de recoger la mesa. ¿Por qué con los niños somos tan estrictos? El fin de semana debería ser un tiempo de descanso para toda la familia, también para los niños. El colegio, las rutinas de cada día, llenan muchas horas de sus vidas, sólo en el fin de semana pueden tener tiempo libre para "hacer lo que quieran" y siempre con las limitaciones que les ponemos los padres.

Dejemos que al menos disfruten del juego en libertad pero de juego libre, no estructurado, imaginativo y creativo, elegido y diseñado por ellos mismos. Dejemos que inventen sus propios juegos, con sus propias normas. El juego es una gran fuente de aprendizaje, tanto para los niños más pequeños como para los adolescentes. Por desgracia, como ya hemos hablado cada vez se deja antes de jugar. En los parques si hay un niño "mayor", de unos once o doce años, llama la atención porque esos niños, preadolescentes, ya no están en los parques, no tienen derecho al juego, más allá de las video-consolas o deportes (normalmente futbol) y ya niñas (preadolescentes) totalmente desaparecidas. 



A pesar de que la importancia del juego está muy documentada y reforzada por numerosos estudios  para un desarrollo saludable del niño y su aprendizaje, su desarrollo social y físico, también intelectual, a pesar de todos los beneficios que ofrece el juego, lo cierto es que está desapareciendo de los colegios y también de los hogares. De los colegios para evitar problemas, las últimas noticias son que están separando a los amigos en distintas clases para "evitar traumas futuros". Y en los hogares, debido a la falta de espacio, tanto en casa como en la calle, el juego ha pasado a estar dirigido por los adultos, controlado, limitado a un lugar determinado, a un juguete concreto ¿dónde queda la creatividad del niño? ¿su libertad? ¿cómo se convertirá en un adulto independiente?

La falta de juego no es algo premeditado, obviamente todos queremos que nuestros hijos jueguen felices, que se diviertan, pero la realidad es que dejamos poco espacio para que desarrollen actividades lúdicas de forma independiente. Sin ser actividades extraescolares (aunque sean deportivas), sin ser manualidades (pues suelen ser dirigidas), sin ser juegos con normas estructuradas o juguetes de una sola forma de uso. Una vez más volvemos a hablar del ritmo acelerado de nuestras vidas, la rapidez que imponemos a nuestros pequeños y a nuestros jóvenes. El juego es algo instintivo en los niños, no tenemos que enseñarles a jugar, quizá únicamente acompañarles en su juego (si ellos nos lo permiten) y disfrutar del placer de pasar tiempo con nuestros hijos, tiempo en cantidad, porque eso es lo que quieren y necesitan: tiempo para jugar, tiempo para estar con sus padres, sin mirar el reloj, sin pensar en normas o si la habitación está desordenada. Una vez más termino el post con la frase jugar por jugar, pero es que es la clave. Ya hablamos del slow parenting y la importancia de ir más despacio.

Este fin de semana se cambia la hora, perdemos una hora de juego del domingo así que tenemos que aprovechar todo el fin de semana al máximo.



Domingo: desayuno en familia

Que el desayuno es la comida más importante del día es algo de lo que ya nadie duda. Para enseñar a nuestros hijos los beneficios de un buen desayuno, como de tantas otras cosas, lo mejor es demostrarlo con nuestro propio ejemplo y no hay un momento mejor que el desayuno de los Domingos. Sin prisas, sin horarios. La familia sentada alrededor de una mesa llena de cosas ricas para comer, parece una escena de teleserie pero es fácil de trasladar a la realidad.

La idea es crear una especie de buffet de hotel en casa por un día. Ponemos un buen surtido de cosas variadas.

Atención plena. El arte de vivir en el presente

Si ayer hablábamos de Slow Parenting, o educación a fuego lento, hoy vamos a hablar de la atención plena. La atención plena no es más que ser conscientes de vivir el presente. Si estamos lavándonos los dientes, por ejemplo, ser conscientes de cada movimiento, de como cada diente es cepillado, vivir el presente en plenitud. Una experiencia tan sencilla, mecánica y monótona como lavarse los dientes se transformará en una experiencia nueva. Imagínate si algo tan simple puede convertirse en algo nuevo que pasará si aplicas la atención plena a los asuntos importantes: jugar con nuestros hijos, contar un cuento, hablar en la sobre mesa en familia. Se convertirán en experiencias extraordinarias.

Muchas veces, la mayoría, por no decir siempre, jugamos con nuestros hijos mientras contestamos al teléfono, sacamos el pan del congelador para la cena y le regañamos por quitarse los calcetines. Eso no es

Slow Parenting, ahora que vamos despacio...

Buscando información para la web me he topado con un artículo sobre slow parenting, es de hace tiempo pero no está de más recordar, hoy que es viernes y se acerca el fin de semana, que ir despacio generalmente es bueno.  La primera vez que escuché hablar de la filosofía slow fue hace unos cuatro años, pero referido al concepto de comida, en oposición a la comida rápida, después todo empezó a ser slow, los viajes, las compras, el amor, y por qué no, también el tiempo en familia. Aplicar la lentitud como filosofía de vida, disfrutar de cada instante, ya sea de un bocado de comida, ya sea cantar una nana a nuestro bebé, es una
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