Cachete a tiempo

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Hace unas semanas dieron en los telediarios la noticia de una madre detenida por dar una bofetada a su hija. Este hecho ha vuelto a reabrir el interminable debate de la conveniencia de la llamada torta terapéutica o cachete a tiempo. En estas ocasiones, parece que en educación el fin si que justifica los medios.

Muchos se han echado las manos a la cabeza ante la supuesta exageración de la actuación policial. "no es para tanto", "había llegado dos horas tarde a casa", "la madre estaba nerviosa". Algunos incluso reconocen que hubieran hecho lo mismo en su situación y como siempre está el " a mi una vez mi padre me dio dos tortas y aquí estoy tan bien" (amigo, a lo mejor si te acuerdas no estás tan bien). Siempre hay muchos argumentos a favor del adulto, es fácil ponerse en su lugar ¿cuántas cosas habrá pensado esa mujer en esas dos largas horas? ¿cuántos males le podrían haber ocurrido a su hija? Pero la niña llegó a casa bien, no sabemos que la entretuvo entre la escuela y su casa, sólo sabemos que aparentemente está bien ¿y como la recibe la madre preocupada? ¿con besos y abrazos de alegría? ¿con llanto de desesperación por lo que podría haber pasado? ¡con las cosas que salen en las noticias! No, su madre la recibió a tortas. Tales fueron sus gritos que los vecinos llamaron a la policía y la policía al verla tan nerviosa se la llevó a comisaría. "estaba peor que la hija" dice la noticia. Y de pronto el agresor se convierte en víctima. Una vez más los malos tratos a menores se justifican y se infravaloran, se busca una explicación: es normal, imagínate, dos horas tarde llega la niña.

¿Agresión? no, castigo físico


Por algún motivo que no llego a entender las agresiones a los niños nos resultan fáciles de justificar. Gritos, cachetes, nalgadas... son frecuentes los chistes sobre madres con la zapatilla en la mano. No ocurre lo mismo si invertimos los papeles. ¡un niño pegando a su madre! "qué falta de educación", "qué consentido", "le faltan dos tortas" (seguramente le falten dos besos) Una vez más es el menor el culpable y el adulto la victima, bueno, muchas veces se culpa al adulto, en especial a la madre de no haber sabido cortar de raíz  este comportamiento.

Es fácil darse cuenta de lo flexibles y variables  que son las creencias generales contra el maltrato familiar modificando un poco la historia. Por desgracia también lo vemos en las noticias todos los días. Titular: un hombre detenido por dar una bofetada a su esposa. ¡es que no habría ni debate! todo el mundo aplaudiría la actuación policial. La mujer salió de trabajar y llegó dos horas tarde a casa. ¡pero qué celoso! ¡es indignante!¡es increíble! ¡qué triste, pobre mujer! ¡lo que habrá tenido que aguantar! Si, damos por hecho que no es la primera vez, bueno aunque lo fuera! algo así no se puede soportar. ¿cómo va a ser la primera vez? si fueron los vecinos los que alertaron a la policía. Lo que habrán tenido que aguantar hasta llamar a la policía, que no llamas por que un día se den cuatro gritos. ¿y en el caso de la niña? Nos hemos preguntado si era la primera vez. ¿acaso importa? cuántas tortas son aceptables a la semana, al día? solo cuando llega tarde, bueno y si suspende, si no come también (esto en niños pequeños se da más de lo que imaginamos) y si dice palabrotas, ah! y si pega a su hermano, que eso está muy mal ¡¡cuántos motivos encontramos para pegar a los niños! La agresión en la infancia, quier decir el "castigo fisico" (hay que ser políticamente correcto) siempre está justificado mientras no se supere un numero aleatorio de "palizas".



Otro de los argumentos más surrealistas que se dan es el de "me duele más que a ti pero he tenido que hacerlo para que aprendas" ¡Toma ya! El niño se lleva el azote en el culo y el peso del chantaje emocional sobre los hombros ¡eso si que es lo que se llama un comportamiento adulto y responsable!

Y mi favorito,  el que me llevó a indagar en temas de crianza respetuosa, a preguntarme por otras opciones: al final te doy un azote para que llores por algo. En uno de mis primeros post conté la historia. 

Como conclusión solo me queda decir que ojalá algún día pegar a un niño esté tan mal visto como pegar a un adulto (no digo mujer, me parece sexista y retrógrado)  que no se pegue por convicción, por que no se puede aguantar que se maltrate a un ser humano. Tenga la edad que tenga y el parentesco que nos una. 

Un abrazo 








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