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A punto de cumplir cuatro años

El peque está a punto de cumplir 4 años y es un buen momento para hacer un repaso de todo lo que hemos hecho y hemos aprendido. Digo hemos porque aquí aprendemos todos, no sólo el peque. Probablemente este último año ha sido el más intenso, el más consciente por nuestra parte (la de los padres) él sigue creciendo feliz como una ardilla en libertad: adorable y salvaje al mismo tiempo.

En este último año hemos hecho cosas muy normales como plantar lentejas o pintar sin parar y otras un poco más excéntricas como una acampada en el salón y unas cupcakes verdes pistacho. Sobre todo hemos jugado sin parar y hemos pasado mucho tiempo en la calle, en el parque, en la playa, todo el día en la calle, casi dos horas por la mañana y ahora que los días son más largos más de tres por la tarde. La casa en la que vivimos es muy pequeña y hay pocas cosas que hacer en ella. Es mejor disfrutar de un paseo buscando lagartijas, correr, saltar, trepar a los árboles, jugar al escondite, al pilla-pilla... es lo que más nos gusta. Llegar a casa cansados, baño, cena y a la cama. Eso, claro, cuando el tiempo lo permite. Las botas de agua han sido una de las mejores inversiones... Vivir en el norte te hace valorar los días de sol mucho (y un poco más).



Como aún no tengo mi mente desescolarizada al 100x100 me pregunto a mí misma si en plan académico hemos aprendido algo y la respuesta es ¡pues claro que sí! jugar es la mejor forma de aprender y día a día lo veo más claro. Hemos evolucionado mucho en el lenguaje que es donde andábamos más flojitos, las letras ya las controlábamos desde hace tiempo y las hemos perfeccionado mucho con diferentes juegos, sobre todo puzzles, que al peque le gustan mucho. Las formas, los colores, los opuestos... Los números van siendo nuestros amigos  aunque no siempre vayan en el orden correcto y ya contamos un día hasta el 60 en forma de canción. Cantar me gusta más a mi que al peque pero bueno... Últimamente la canción que más repite es la de Caracol saca los cuernos al sol y es que los caracoles se han convertido en nuestras mascotas y aunque yo sufría  pensando que no iban a sobrevivir ya llevan más de un mes con nosotros y hasta he llegado a cogerles cariño aunque seguimos echando de menos a la tortuga que está en casa de los aitites y esperamos que pronto podamos traerla con nosotros... Tener animales, aunque sea algo tan soso como un caracol, es positivo para los niños pues tienen que ser responsables para la comida, el agua, los mimos y cuidados y también la limpieza.




Pero la verdad es que creo que con un niño tan pequeño, más que hablar de aprendizaje, homeschooling o educación en familia deberíamos estar hablando sencillamente de crianza, de juegos, de amor, mimos y respeto. Es cierto que nos han ayudado mucho las actividades que nos ha ido recomendando Lupe en el blog, empezar a escribir este Educaldia juntas ha sido una gran idea, ya llevamos seis meses y más de 100 entradas,  nos ha permitido llevar una especie de diario de lo que hacemos, compartir todo lo aprendido sobre crianza consciente y aprender más sobre inteligencia emocional, las inteligencias múltiples, la inteligencia del corazón son temas muy interesantes y los trabajamos cada día pues es en la vida real, en el día a día donde tenemos que poner en práctica todo lo aprendido para día a día enseñar con nuestro ejemplo al peque intentando que este sea el mejor posible sobre todo siendo consecuentes entre lo que decimos y lo que hacemos.

En definitiva, disfrutamos cada día. 


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