La maternidad me ha transformado como mujer y como persona.
Cambió mi cuerpo, cambió mi mente, cambió mis horas de sueño.
Ahora quiero más a mi madre, si es que es posible quererla más.
Ha cambiado mi forma de amar, mi forma de mirar el mundo, mi forma de amarme a mí misma, la forma de amar a los demás.
La maternidad me ha vuelto más crítica, más analítica, más práctica, más directa.
La maternidad me enfrentó a la realidad. Me lanzó de lleno al mundo, me hizo formar parte de la vida, participar activamente en la sociedad, buscar alternativas a las reglas establecidas, hasta el punto de crear un blog de educación y crianza respetuosa...
La maternidad tendió puentes a un mundo desconocido para mí, me mostró nuevos caminos y me invitó a conocer a nuevas personas que han influido enormemente en mi forma de pensar y mi forma de interpretar el mundo.
Mi hijo me ha descubierto un nuevo mundo y me enseña cada día a sonreír, a ser feliz, a disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, a sentir la arena entre los dedos de los pies. A olvidar las tontas preocupaciones que antes llenaban mi mente, a darme cuenta de que la medida de las cosas, de los problemas, es muy relativa. Mi hijo me ha enseñado que las caídas no son más que un buen entrenamiento para levantarme más rápido la próxima vez.
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| Ilustración del Blog de Sarai Llamas |
Me gusta ser mamá a pesar de las ojeras y de las noches sin dormir.
¡Feliz día a todas las mamás!
Esta entrada participa en un Blog Hop para celebrar el día de la madre
Si estás aquí es porque vienes del blog Cuentos de Amatxu y ahora debes ir al blog de Yo tampoco sabía
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