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Blog Hop Día de la Madre

La maternidad me ha transformado como mujer y como persona. 

Cambió mi cuerpo, cambió mi mente, cambió mis horas de sueño.  
Ahora quiero más a mi madre, si es que es posible quererla más

Ha cambiado mi forma de amar, mi forma de mirar el mundo, mi forma de amarme a mí misma, la forma de amar a los demás.

La maternidad me ha vuelto más crítica, más analítica, más práctica, más directa. 


La maternidad me enfrentó a la realidad. Me lanzó de lleno al mundo, me hizo formar parte de la vida, participar activamente en la sociedad, buscar alternativas a las reglas establecidas, hasta el punto de crear un blog de educación y crianza respetuosa...

 La maternidad tendió puentes a un mundo desconocido para mí, me mostró nuevos caminos y me invitó a conocer a nuevas personas que han influido enormemente en mi forma de pensar y mi forma de interpretar el mundo. 

Mi hijo me ha descubierto un nuevo mundo y me enseña cada día a sonreír, a ser feliz, a disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, a sentir la arena entre los dedos de los pies. A olvidar las tontas preocupaciones que antes llenaban mi mente, a darme cuenta de que la medida de las cosas, de los problemas, es muy relativa. Mi hijo me ha enseñado que las caídas no son más que un buen entrenamiento para levantarme más rápido la próxima vez. 

Ilustración del Blog de Sarai Llamas


Me gusta ser mamá a pesar de las ojeras y de las noches sin dormir.

¡Feliz día a todas las mamás!

Esta entrada participa en un Blog Hop para celebrar el día de la madre

Si estás aquí es porque vienes del blog Cuentos de Amatxu y ahora debes ir al blog de Yo tampoco sabía

Carlos González, mi pediatra de cabecera.

Descubrí la crianza respetuosa de la mano de Carlos González gracias a su libro Bésame Mucho. Cómo criar a tus hijos con amor. Es, sin duda, uno de los mayores referentes de habla hispana en métodos no conductivos.

Carlos González es doctor en pediatría, fundador y presidente de la Asociación Catalana Pro Lactancia Materna. Miembro del Consejo de Asesores de Salud de la Leche League International y Asesor de la Iniciativa Hospital Amigo de los Niños de UNICEF. Es además autor de varios libros sobre crianza, alimentación y salud infantil; y responsable del consultorio de lactancia materna de la revista Ser Padres.

LACTANCIA Y COLECHO


A veces se reduce la crianza respetuosa a la lactancia prolongada y el colecho. Es cierto que muchas veces estos conceptos van unidos, probablemente una cosa lleva a la otra, cuando una mamá empieza a investigar sobre qué es lo mejor para su bebe y se encuentra con un grupo de apoyo a la lactancia y alguien le explica todos los beneficios de la leche materna, intentará ofrecérsela a su hijo el mayor tiempo posible. Recordemos que  la Organización Mundial de la Salud recomienda un mínimo de dos años de lactancia materna, y esto lleva casi irremediablemente al colecho pues ante la perspectiva de una noche de trasiego entre su cama y la del bebe cabe la opción de quedarse dormida en el pasillo pero es mucho más cómodo meter al bebe en la cama grande y dormir tan tranquilos, la mamá sin tener que levantarse varias veces a dar el pecho y el bebe mamando tantas veces como desee sintiéndose seguro y protegido entre los brazos de su madre.

Una vez más vemos como la solución más sencilla es la mejor.


Dejo aquí una sencilla ilustración con las posiciones para amamantar.



Ilustración tomada del blog de Carlos Bonardi



Si deseas más información sobre lactancia visita La Liga de la Leche y el Comite de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría.

También te recomiendo el libro del doctor Carlos González: Un regalo para toda la vida. Guía para la lactancia materna. Donde encontrarás información práctica para una lactancia feliz y sin agobios. 

MATERNIDAD RESPETUOSA


Muchas veces me enfrento a los comentarios no deseados de la gente que opina sin que la pregunten sobre como estoy criando a mi hijo. Lo tengo asumido desde el momento en que alguien  me dijo “ya se le ve un poco grande para eso” mientras amamantaba a mi bebe de 11 meses entre mis brazos. Fue el primero de una larga lista de sugerencias no solicitadas, algunas más y otras menos afortunadas.

 A pesar de las críticas a la lactancia el niño come, lo digo por los que pensaban que  no iba a saber masticar. Sigo durmiendo de vez en cuando con mi  niño, cada vez menos la verdad, porque ya duerme en su cuarto, lo digo para los que pensaban que nunca iba a salir de la cama grande. Ya casi no le llevo en brazos, porque no quiere (y por que pesa 15 kilos) lo digo para los que pensaban que me tomaba el pelo cuando iba del parque a casa en bracitos. Así sin darme cuenta mi niño se ha hecho grande, a pesar de mí. Se duerme (a veces) solo, a pesar de haberle dormido siempre en brazos y con nanas. Come solo, a pesar de haber tomado pecho a demanda (y sigue tomando). Salta y corre a pesar de haber ido en brazos mucho, mucho tiempo del parque a casa, de casa a la playa, del super al coche, siempre en brazos. 

Finalmente no se ha vuelto marciano a pesar de mi insistencia por hacer las cosas de distinta forma a la habitual.

Ojala algún día se respeten todos los tipos de familia. Ojala dejemos a todos criar a su manera. El que sea partidario de la guardería que lo lleve, allí encontrará muchos beneficios para su bebe pero que respete al que no le lleva. El que enciende una luz para que su hijo no tenga miedo a los monstruos que respete al que se queda con él en su cama hasta que se duerma para que no tenga miedo.
Es sencillo, respeto. Y sin embargo es tan complicado que día a día hay que explicarlo. Yo ya tengo respuesta inmediata: recomiendo el libro Bésame Mucho del pediatra Carlos González.




AMOR


                              Hace unos años “amor” fue elegida como la palabra más bella del castellano. Lo cierto es que es una palabra bella, tanto por su significante como por su significado. A pesar de todo creo que la usamos poco. Ponemos poco en práctica el amor. Vivimos con prisas y estresados y esto nos impide disfrutar el amor día a día y únicamente prestamos atención al amor romántico, de vez en cuando. Sin embargo, el  amor es el motor del ser humano y debería serlo desde el primer segundo de vida (quizá antes). Por eso me alegro de que empiece por “A” y se convierta en la primera entrada de este diccionario básico de crianza consciente. 



     Podría haber escogido apego como primera opción pero considero que amor es mucho más universal y que abarca una emoción mucho mayor, y esta emoción es la que debemos transmitir a nuestros hijos.  Los padres tenemos la oportunidad de enseñar a amar a nuestros hijos. Sí, enseñar a amar y a respetar a los demás, enseñarles a amarse a si mismos. Es algo tan fundamental que a veces creemos que es algo innato y no puede enseñarse. Pero los niños aprenden el lenguaje del amor a través de sus padres de ahí la importancia de que este lenguaje sea fluido e incondicional. De ahí la importancia de que el ritmo vertiginoso de vida que llevamos no nos robe un segundo para decirle a nuestro hijo cuánto le queremos y cuanto nos gusta estar con él.  El niño amado crecerá más seguro. Encontrará en su hogar un refugio ante los problemas de la vida. Pero el amor de los padres, cuidadores y personas cercanas al niño debe ser incondicional y no  estar sujeto a condiciones externas o a comportamientos del niño pues el amor condicionado (“si no comes, mamá no te va a querer”) creará inseguridad y ansiedad en el niño. Una frase que para nosotros puede carecer de significado más allá del momento para un niño puede convertirse en una cantinela que le acompañe el resto de su vida. El amor incondicional da seguridad a los niños, les aporta autoestima y autoconocimiento. Todos los padres quieren a sus hijos, sin embargo no todos los hijos saben que sus padres les quieren por encima de todo, esto se debe al amor condicionado que muchas veces, sin saberlo, damos a nuestros hijos, probablemente porque es la forma en la que nos amaron a nosotros, la única forma de amar que hemos aprendido. Es difícil entender este concepto del amor condicionado visto desde el ejemplo de unos padres hacia un bebe o niño pequeño porque enseguida habrá alguien que piense que el niño de mayor será un consentido (esta es la cantinela que acompaña a todos los padres que intentan criar a sus hijos de otra manera) sin embargo, espero que con este ejemplo quede claro lo dañino que puede ser el amor condicionado. Un niño a la hora de comer escucha la manida frase “si no te lo terminas, la mamá  se va a enfadar y no te va a querer” ese niño muy pronto crecerá y se convertirá en un adolescente que utilizará su amor para manipular a sus padres “si no me compras ese móvil que tienen todos mis amigos, no voy a comer, y no te hablo, ¡déjame en paz!” ¿no es la misma situación a la inversa? El amor no debe usarse como moneda de cambio en la educación de nuestros hijos. El amor debe ser la unión de la familia, de la escuela, de la calle y del mundo. Amar y enseñar a amar para crear una sociedad mejor. Amar y respetar al niño, guiándole en su descubrimiento del mundo.

CRIANZA RESPETUOSA



La crianza respetuosa, también conocida como crianza con apego, busca el bienestar del niño respetando su desarrollo natural sin supeditarlo al ritmo de vida de los adultos. Lo primero que se debe dejar claro es el nombre de esta corriente que busca un regreso a la crianza natural. Se habla de crianza con apego e incluso de crianza con amor, pero  la denominación que prefieren  padres y profesionales que defienden esta crianza natural es crianza respetuosa o crianza consciente.  Decir crianza con apego o crianza con amor da lugar a errores y confusiones e incluso a malentendidos pues, en general, todos los padres tratan a sus hijos con amor y sienten apego hacia ellos, sin embargo no siempre se respetan los tiempos del niño.

La crianza respetuosa busca un equilibrio natural para la mamá y el niño. Se pretende volver a los orígenes de la maternidad, al instinto maternal. Pero no es un método con reglas y normas que haya que seguir al pie de la letra. No puede decirse que haya unas reglas determinadas, quizá la única es no dejar llorar al bebe sin más. Si el bebe o el niño lloran es porque les pasa algo, el llanto es su forma de comunicarse con los adultos, nunca una forma de chantaje. La crianza respetuosa más que una teoría es un estilo de vida para padres e hijos, algo que en algunos aspectos la hace parecer una moda elitista, pues se piensa que sólo los más privilegiados pueden permitirse que uno de los progenitores (suele ser la madre) se quede en casa para cuidar de sus hijos, pero en realidad es cuestión de prioridades: ¿Qué es lo que quiero para mi familia?



 Es cierto que la crianza respetuosa está muy relacionada con la lactancia materna y el colecho pero va más allá de estas actividades e incluso se da en familias que no practican ni una ni otra. Es una actitud. Es permitir al niño crecer y desarrollarse a su ritmo sin ajustarlo a la fuerza al estilo de vida de los adultos. Esto no supone un consentimiento total a los deseos del niño, hay límites, normas y responsabilidades, simplemente que estas se  intentan adecuar al desarrollo del bebe y el niño, y no a los deseos, muchas veces cambiantes, de los adultos.

Hoy en día los niños están expuestos a un ritmo de vida acelerado. El estilo de vida de la sociedad actual dominado por la economía y el consumo exige cada vez más precocidad a nuestros hijos. Se ha adelantado la edad de escolarización, se ha adelantado la edad a la que dejan de jugar y se ha adelantado su iniciación en la sexualidad. En definitiva, el tiempo de la infancia se ha reducido de forma considerable en las últimas décadas. De ahí la inquietud de muchos profesionales y muchos padres por dar a conocer la importancia de respetar las necesidades del niño.

La crianza respetuosa no  trata de sacar todo el rendimiento a nuestros hijos para que sean los mejores en el colegio, ni pretende que sean los niños más obedientes del parque. La crianza respetuosa deja a los niños ser niños, cada uno con su personalidad, y a los padres ser padres que abrazan, besan y atienden la llamada de sus hijos, sea la hora que sea, sin sentirse culpables por ellos.

No dejes de leer el libro Bésame mucho del doctor Carlos González.


NIÑOS MALOS Y PADRES QUE MALCRIAN


Método Estivil, crianza con apego, estimulación temprana… hoy en día gracias a Internet tenemos acceso a muchísima información sobre la crianza de nuestros hijos, probablemente más de la necesaria, tanta información nos hace dudar de la que debería ser la fuente principal de información: el instinto materno.

Hoy en día ser padre parece una tarea difícil, un trabajo duro, casi una obligación de la que hay que liberarse de vez en cuando. En un cursillo que recibí hace tiempo me comentaban que para que un matrimonio fuera bien debía  tener una hora al día, un día a la semana, un fin de semana al mes y una semana al año para estar juntos, solo la pareja, pero ¿qué pasa con la familia? ¿realmente necesitamos descansar de nuestros hijos? ¿No se está culpando, de esta forma, a los hijos de las dificultades o crisis matrimoniales? “Descansar de los hijos” es un consejo muy habitual entre amigos y familiares. Está claro que tener un hijo te cambia la vida, el problema es que me da la sensación, de que hoy en día  se da por hecho de que este cambio que se produce en la vida de la pareja es  a peor: fin de la libertad, responsabilidad total, dejar de pensar en uno mismo, no volver a dormir… La paternidad se presenta muchas veces como una cárcel sin rejas de la que los padres no escaparán jamás, “un hijo es para toda la vida”.

Unido a esta imagen pesimista de la paternidad está  la imagen actual de los niños que es también bastante mala. Se dice de los niños que son manipuladores, tiranos, dictadores. Parece que son malcriados desde que nacen, a veces me pregunto si realmente tenemos algo que hacer los padres o ya está todo perdido cuando escucho eso de “te está tomando el pelo” porque llevo a mi hijo, de tres años, en brazos del parque a casa. Supongo que quien dice esa frase será que piensa que mi hijo con tres años de “experiencia vital” ya ha aprendido el arte de manipular a las mujeres, yo lo que creo es que está cansado, así de sencillo.  Pues no parece tan sencillo, llueven los consejos no deseados sobre las bondades de “un cachete a tiempo” o la “torta terapéutica”. A pesar de que nuestra sociedad ha conseguido grandes avances en los derechos sociales estos parecen difuminarse cuando se trata de los niños y muchas veces se consienten comportamientos con los niños que serían impensables con un adulto, por ejemplo, existen bares que prohíben la entrada a niños porque “molestan” (estoy hablando de bares normales, no de discotecas ni casinos) ¿aceptaríamos un bar que prohibiera la entrada a la gente mayor? Esto se da también en hoteles, balnearios, incluso algunas casas en alquiler ponen como condición que no haya niños para alquilar la casa.  ¿Qué esperamos de esta sociedad que rechaza a la infancia? ¿qué esperamos de una sociedad que da la espalda a su futuro?





La crianza respetuosa pretende devolver a la infancia la inocencia que se esperaba de ella hace no tantos años. Devolver a los niños la libertad del juego. Devolver a los padres la libertad de amar y cuidar a sus hijos sin la presión de crear ciudadanos modelos que no molesten y que no hagan ruido.
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