Mensajes de amor

Todos los padres quieren a sus hijos, ya se que en las noticias de vez en cuando salen casos extremos pero, por lo general, todos los padres quieren a sus hijos hasta el infinito y más allá, que diría Buzz Lightyear. Sin embargo, no todos los hijos saben que sus padres les aman

¿Por qué se produce esta desconexión? Esto se debe a interferencias en el lenguaje del amor. A veces los mensajes de amor que enviamos a nuestros hijos no llegan o llegan de forma incompleta o distorsionada. Damos por hecho que queremos a nuestros hijos y nos olvidamos de decírselo y de demostrárselo. Otras veces, la mayoría, esta desconexión entre el amor de los padres y los hijos se debe al uso condicionado del amor: si no comes mamá no te va a querer, no te hago caso hasta que recojas, si no terminas éso no salimos... Estamos tan acostumbrados a oír esas frases que ya no encontramos nada extraño en ellas, las han usado nuestros padres con nosotros, se las hemos oído a los abuelos, en casa de los tíos, del vecino... Parecen simples frases hechas pero el mensaje que recibe el niño es claro: si no haces lo que yo quiero no te voy a querer (y no voy a hacer cosas divertidas contigo) un simple cambio en el lenguaje sería suficiente para mejorar la comunicación y evitar problemas en el futuro pues un niño que crece expuesto continuamente al amor condicionado puede convertirse en un adolescente caprichoso que utilice el amor como moneda de cambio en sus relaciones o en un adulto que busque a toda costa complacer a los demás abandonando sus propios deseos. 

El problema es que estamos tan acostumbrados a escuchar estas frases que se nos hace difícil darnos cuenta de que estamos utilizando el chantaje emocional con nuestros hijos, pero es importante estar atentos y darnos cuenta de que lo utilizamos, aunque sea de forma inconsciente. La excusa general para este uso del amor condicionado es "educar". A muchos nos educaron así y es difícil encontrar otras fórmulas con las que dirigirse a nuestros hijos, siempre es difícil cambiar una costumbre, y más difícil aún es aceptar que nuestros padres pudieron cometer un error (aunque lo desconocieran y actuarán desde el amor) muchas veces es el propio cansancio, el estrés del trabajo de la vida diaria, lo que nos empuja a repetir fórmulas del pasado que aunque nos rechinan en la cabeza por que en un rincón de nuestro cerebro recordamos que cuando éramos niños no nos gustaba que nos dijeran eso, al final caemos en la repetición e imitación de nuestros modelos de crianza (ojo, que no estoy diciendo que todo sea malo, me refiero solo al chantaje emocional) 

¿Es posible educar sin chantaje emocional? Según estoy escribiendo este artículo me ha venido a la cabeza el caso de un amigo del colegio, aprobara o suspendiera se iba a pasar el verano al pueblo, recuerdo que mi madre criticaba esa actitud por parte de sus padres culpándolos del fracaso escolar de su hijo, ahora viéndolo en perspectiva veo todo muy diferente, lo primero es que eso que llaman fracaso escolar esta sobrevalorado, ahora ese chico tiene un trabajo que muchos envidiarían  y una vida perfectamente normal, lo segundo es que sus padres le conocían muy bien y actuaban de forma incondicional, tras nueve meses encerrado en el colegio (y en la ciudad) necesitaba una desconexión total, era de esos chicos que hoy hubieran llamado (y diagnosticado) hiperactivo. Esta última parte es la más importante, sus padres seguían su instinto y sus propias convicciones  a pesar de lo que recomendara el colegio (que ofrecía clases de apoyo en los meses de verano) y lo que aconsejaban otros padres: si ha suspendido hay que castigarle

Ha muchos personas parece que les gusta castigar, lo veo por la calle, en el parque, niños que están jugando y padres que se van enfadando por momentos sin saber muy bien por que. Ejemplo: El niño está tirado en el suelo bajo el tobogán, frase del padre: "levántate a la de uno, dos, como llegue a tres..." No término la frase pero realmente me quede con ganas de preguntarle qué iba a pasar si llegaba a tres, acaso no habían ido al parque a jugar, es que hasta en el parque los niños deben comportarse y jugar de una determinada manera sin poder tirarse un rato sin más. El niño, que probablemente sí sabía lo que ocurriría si llegaba a tres, se levantó y se puso a jugar a otra cosa. No llevaba ropa especial, no había charcos, no hacia frío, no encontré ningún motivo objetivo para impedir al niño estar tirado en el suelo sin más, pero por algún motivo, para ese padre era motivo suficiente para llegar a la amenaza: uno, dos, como llegue a tres... No hubiera sido más fácil decir: hijo levántate que te van a pisar! Y ya está, sin enfados, sin estres, sin tensión, sin amenaza de castigo.

Como vemos un simple cambio en el lenguaje es suficiente para demostrar a nuestro hijos que les amamos a la vez que les educamos, sin amenazas, sin castigo, una sencilla explicación en la mayoría de los casos es suficiente para que los niños entiendan que quizá algo que están haciendo no es lo más conveniente en ese momento. Mucha paciencia y mucho amor para lograr objetivos a largo plazo pues no se trata de que se comporten en ese momento porque estamos delante y tienen miedo a un castigo, una represalia o "consecuencia" por nuestra parte, sino se trata de que en su libertad sean conscientes de que existen más personas a su alrededor a las que hay que respetar y unas normas sociales que hay que cumplir para vivir en sociedad. 

Educando con amor y respeto a las próximas  generaciones tal vez consigamos una sociedad respetuosa y libre. 

Buen día! 






2 comentarios:

  1. Interesante lo que comentas... ¡Estoy totalmente de acuerdo contigo!

    Es cierto que puede ser complicado tomar consciencia y cambiar hábitos aprendidos de nuestros padres o de la sociedad pero no es, en absoluto, imposible. Hacer el esfuerzo por reforzar a los niños les dota de flexibilidad, confianza, aceptación, optimismo, valor... ¡De FELICIDAD! Y, por supuesto, erradicar las amenazas, los chantajes emocionales, los castigos y etc permite enseñar con ejemplos cuáles son las vías de satisfacer una necesidad/demanda, el valor del respeto, la comunicación positiva y efectiva, gestión emocional...

    Me quedo por aquí, me interesan mucho los temas de crianza consciente/respetuosa y homeschooling :)

    ¡Un abrazo, nos vemos en #ClubMGC!

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    Respuestas
    1. Gracias por tu reflexión Raquel, realmente es difícil cambiar de hábitos sobre todo porque muchas veces ¡ni siquiera nos damos cuenta de ellos!

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