Realizar el preescolar en casa es un gran reto para
cualquier familia. En esta etapa los niños necesitan toda nuestra atención y
absorben prácticamente todo nuestro tiempo. Organizar el ritmo de la casa y el
ritmo del bebe es complicado y requiere mucha paciencia y equilibrio pues cada
día nuestro “plan” se desestabilizará en algún momento y hay que aprender a
adaptarse a las nuevas circunstancias rápidamente.
Nosotros, de momento, con nuestro hijo no tenemos un
curriculum establecido, se podría decir que hacemos unschooling, dejamos que
muestre sus intereses y a partir de ahí desarrollamos las actividades de cada
día. En realidad, creo que con un niño de menos de cuatros años es difícil
llevar un curriculum estructurado pues una tarde se puede pasar horas pintando
y al día siguiente no quiere ni ver las pinturas y se tira un buen rato
“analizando” sus juguetes. En esta etapa lo fundamental es aportarle los
materiales necesarios para que explore por sí mismo y vaya descubriendo el
mundo a su propio ritmo, a nuestro hijo por ejemplo le encanta recoger conchas en la playa y hacer
construcciones y torres fantásticas. Lo
cierto es que si no llueve nos gusta salir y estar fuera de casa descubriendo
el mundo, si es en la naturaleza mejor pero también ir a las tiendas, al
mercado, a la biblioteca. Todas estas salidas hacen que nuestro niño descubra
otros lugares diferentes a la seguridad de su casa, salir de su zona de confort, hablar con
otras personas, niños como él o adultos que le saludan, le hablan, se expresan
de forma diferente, algunos son desconocidos otros son vecinos que vemos cada
día. Todas estas experiencias están formando sin que nos demos cuenta su visión
del mundo. Son parte de su “aprendizaje”.
A la hora de afrontar la escolarización
en casa de los más pequeños es importante prestar atención a los intereses de
nuestros hijos pues a través de sus juegos nos irán marcando el ritmo de su
desarrollo. Debemos aprovechar los
momentos de juego para introducir nuevos
conceptos y proponer actividades relacionadas que favorezcan su creatividad y
desarrollo tanto físico como emocional. Siempre respetando su juego libre, no
terminar su actividad por nuestra cuenta para proponer una nueva simplemente
porque se nos ha ocurrido a nosotros.
A pesar de todo es interesante intentar crear rutinas dentro
de lo posible. Dejar que el niño tome partido a la hora de realizar las tareas
de la casa, no sólo recoger sus juguetes, también prepara el desayuno o ayudar
a preparar la lista de la compra. Tener en cuenta sus preferencias, aunque sea
pequeño, hace que mejore su autoestima y que desarrolle su autonomía; y a
nosotros como padres nos ayuda a darnos cuenta de que tiene su propia
personalidad y sus gustos.
En general en estos primeros años debemos acompañarles en sus descubrimientos, explicarles lo que están viendo, hacerles notar lo que están sintiendo y ayudarles a expresar ellos sus propios pensamientos y sensaciones. En definitiva, ofrecerles experiencias y vivencias (adaptadas a su edad e inquietudes) que le servirán de referencia en el futuro.


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